CARACTERÍSTICAS PSICOLÓGICAS Y SOCIALES DE LOS PROGENITORES EN PROCEDIMIENTOS DE CUSTODIA DISPUTADA

 

MONICA RINCON ACEREDA

LOURDES MARRERO CASTELLANO

MARCO NORMATIVO

En España la intervención del perito psicólogo en los procedimientos contenciosos en el ámbito de familia, se encuentra recogida en el Código Civil, en el artículo 92 último inciso, y en la Ley de Enjuiciamiento Civil artículos 335 y siguientes, renovados en la nueva redacción dada por la Ley 15/2005 que modifica el código civil y la ley de enjuiciamiento civil en materia de separación y divorcio, en la que se posibilita el dictamen de especialistas en relación con las medidas a adoptar sobre cuidado y educación de los hijos, señalando que el Juez, de oficio, o petición de los interesados, podrá recabar el dictamen de especialistas, relativo a la idoneidad y el modo de ejercicio de la patria potestad y del régimen de custodia de los hijos menores o discapacitados, profesionales entre los cuales se cuentan el psicólogo y el asistente social.

En cumplimiento del marco normativo antes citado, en 1983 el Ministerio de Justicia a instancias del Consejo General del Poder Judicial pone en funcionamiento 19 equipos técnicos adscritos a Juzgados de Familia en gran parte del territorio español, quedando regulando el contenido de la evaluación pericial en familia, a través del articulado del Código Civil (art. 103.1) y mediante la Ley de Enjuiciamiento Civil, artículos 769 y siguientes.

No obstante, tras más de veinte años de labor, los equipos técnicos adscritos a los Juzgados de Familia han ido modificando los cometidos de su labor, a raíz de las reformas en el ordenamiento jurídico más recientes, incrementado el ámbito de actuación de la evaluación, ampliando las funciones de valoración a procedimientos diversos, tales como los recogidos en las leyes que se citan a continuación:

Ley 43/03 de 21 de noviembre en la que se modifica la Ley de Enjuiciamiento Civil en las relaciones abuelos-nietos.

Ley Orgánica 1/04 de 28 de diciembre de Protección Integral contra la Violencia de género.

Ley 13/2005 de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio.

Ley 15/2005 de 8 de julio por la que se modifican el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de separación y divorcio.

El perito puede ser requerido para realizar su dictamen en diferentes fases procesales, como por ejemplo en la de Medidas Provisionales, en la de Enjuiciamiento para mejor proveer, en la de Ejecución y en la de Medidas Cautelares (especialmente en los procedimientos de Modificación de Medidas).

Las áreas principalmente evaluadas en los procesos de custodia disputada se centran principalmente en la valoración de la personalidad y ajuste psicológico de los progenitores, las actitudes parentales o estilo educativo, el ajuste general de los hijos y su adaptación a nivel familiar, escolar y social, la historia y dinámica familiar, las relaciones e interacción paterno-filiales y el entorno familiar, escolar y social (García Monasterio, 1991; Marrero, 1998 y Ramírez, 2003).

MARCO TEORICO

El análisis de la estabilidad emocional de los progenitores como objeto de estudio y evaluación ha cobrado interés en el ámbito de la Justicia, con la realización de informes periciales en el ámbito de los procedimientos de familia en las que se disputa la custodia de los hijos menores.

Son de todos conocidas las investigaciones de Holmes y Rahe (1967) en relación con el estrés en las que el divorcio ocupa el segundo lugar tras la muerte del cónyuge como evento vital generador de estrés. Sin embargo, el impacto de dichos eventos estresantes, se puede ver modulado por aspectos individuales y culturales tales como haber tenido la iniciativa de separarse, la edad propia y la de los hijos en el momento de la ruptura, la problemática previa o causas de separación y la historia personal de separaciones o divorcios en la familia de origen entre otros.

En la evaluación psicológica de progenitores en procesos de separación y divorcio es esperable cierto grado de instabilidad psicológica, atribuible por un lado a la crisis vital por la que se atraviesa, y por otro, a los rasgos de personalidad previa y dificultades emocionales que con la crisis se puedan ver agravados y afectar a sus niveles de adaptación familiar y social.

Tal como planteaba la American Psychological Association en la década de los noventa, "la psicopatología puede ser relevante en una valoración en tanto que tenga impacto sobre el niño o la capacidad del padre, pero no es el foco de atención principal".

Así pues la mera comprobación de desajustes psicológicos en los progenitores no implica incapacidad para la custodia, dado que lo que resulta deseable establecer es la relación entre dichos rasgos de personalidad o desajustes clínicos y su influencia sobre habilidades parentales o sobre los procesos de interacción paterno-filial (Ramírez, 2003; Marrero, 1998; Canton, Arboleda y La Justicia 2000; Urra, 2002).

Tradicionalmente los dictámenes psicológicos han recurrido al uso de instrumentos psico-diagnóstico elaborados en el entorno clínico, contando con dificultades para la extrapolación de resultados al ámbito forense, dada la alta distorsión motivacional, la presencia de indicadores de desajuste psicológico en los progenitores asociados a la propia crisis o el agravamiento de los mismos, y la posibilidad de instrumentalización del dictamen de un progenitor contra otro en el litigio, siendo importante tener cuenta que el objetivo esencial de la evaluación psicológica en los procedimientos de disputa por la custodia es realizar un estudio especifico de las diversas dimensiones psicológicas positivas (capacidades intelectuales, habilidades personales, dimensiones mas saludables) y de las mejorables (déficits, áreas problemáticas, dimensiones psico-patológicas) con la finalidad de asesorar y auxiliar la toma de decisión judicial.

Según Ramirez, (2003) la evaluación psicosocial en procedimientos de custodia disputada ha de incluir la valoración del desajuste psicológico parental, incluyendo aspectos tales como los antecedentes personales y/o familiares de trastornos psicológicos, trastornos asociados al a crisis matrimonial, incidencia en el plano familiar y laboral y abordaje psico-farmacológico si se ha precisado y relacionarlo con su posible influencia sobre las habilidades parentales concretas en cada progenitor.

Son diversos los instrumentos clínicos utilizados para valorar la situación emocional de los progenitores en litigio por la custodia. Tradicionalmente se han utilizado el MMPI, CAQ, 16PF, y algunos proyectivos como el TAT y el Rorschach. Más recientemente se ha incorporado al sistema evaluativo el MCMI de Millon, que junto con el MMPI son los que han demostrado mayor fiabilidad y aplicabilidad en el contexto forense (Jiménez y Sanchez, 2003).

Según los autores antes mencionados el MCMI-II de Millon aporta elementos importantes respecto a la valoración de las características clínicas de las personas en los diferentes ámbitos forenses, siendo idóneo también para la valoración psicológica en procedimientos de custodia disputada, al evaluar los rasgos de personalidad de los padres, de sus estilos o formas de ser, así como también de una posible sintomatología clínica que puede interferir en un clima favorable para el desarrollo psicológico del niño.

MATERIAL Y METODO

Procedimiento

Como parte de la práctica de la prueba psicosocial acordada por los Jueces y Magistrados en procedimientos judiciales de familia, concretamente en casos de custodia disputada se ha realizado una evaluación psicológica y social amplia tanto de los progenitores como de los menores atendidos en el año 2004 y derivados, por los Juzgados de Primera Instancia.

La evaluación completa ha consistido en la realización de entrevistas semi-estructuradas con cada uno de los progenitores y de los hijos a nivel individual, así como mediante la aplicación de una batería de pruebas psicológicas para la evaluación de los extremos que se soliciten por parte del Juez que la requiere.

Este estudio se centra en el análisis de los resultados de la valoración psicológica practicada a los progenitores, mediante la aplicación de un test psicológico.

Sujetos:

La muestra está constituida por 58 sujetos, 28 hombres y 30 mujeres, progenitores remitidos por los Juzgados de Primera Instancia de la provincia de Las Palmas, España, para realización de informe pericial, que incluya, entre otros aspectos valoración psicológica de las partes en litigio por la custodia de los hijos menores, con la finalidad de determinar el progenitor más idóneo para ostentar la guarda y custodia de los hijos habidos en la relación y el régimen de visitas más adecuado para el otro progenitor.

Instrumento

En este estudio se ha seleccionado el MCMI-II de Millon como instrumento de estudio de la personalidad, basados en las siguientes razones:

Un alto nivel de fiabilidad de 0.79, muy adecuada para los instrumentos de evaluación clínica en ámbitos forenses, según Heilbrun (1992, ciado por Jiménez y Sánchez, 2003)

Edición disponible con complementes explicativos a través de un Manual de Aplicación,

Adaptación a la nosología diagnostica y psiquiatrita oficial y vigente.

Existe una adaptación española, con baremación en población autóctona, y con alto poder discriminante para evaluar la personalidad en el ámbito forense, y específicamente en los procedimientos de custodia disputada.

 

RESULTADOS

DATOS SOCIODEMOGRAFICOS

Con relación a la edad de los evaluados, la categoría más frecuente es la de los 31-40 años, en la que se agrupan el 33% de las mujeres y el 53% de los hombres.

Con respecto a la edad de los hijos, el rango de edad más frecuente entre los estudiados es el de 7 a 11 años, encontrándose el 40% de los primogénitos en esta categoría así como el 71% de los segundos hijos.

El 80% de los menores convivían con la madre durante la práctica de la prueba pericial, mientras que el 20% restante lo hacían con el padre.

CARACTERISTICAS SOCIALES

El nivel de estudios más frecuente en la población estudiada corresponde al de Bachiller o Formación Profesional, correspondiendo al 36% de los evaluados. Al diferenciarlas por sexos, las mujeres mantienen el nivel de estudios de Bachiller o Formación Profesional (22.5% ) mientras que en los hombres la categoría más frecuente es la de estudios Primarios (17%).

En relación con la categoría profesional, el 60% de la muestra corresponde al grupo 5, con profesiones que incluyen oficios con cualificación mínima y en empleos que no exijan posesión de conocimientos de ningún oficio. Al diferenciarlas por sexos, el 40% de las mujeres se sitúan en la misma categoría V mientras que el 32% de los varones se sitúa a la categoría IV, en profesiones que requieren estar en posesión de conocimientos de un oficio técnico o administrativo a nivel elemental.

Con referencia a la inserción laboral, el 60% de los hombres señalan encontrarse en situación de desempleo, mientras que tan sólo el 42% de las mujeres están desempleadas.

CARACTERISTICAS DEL PROCEDIMIENTO LEGAL

Los procedimientos legales en los que se solicita al Equipo Técnico la práctica de la prueba pericial corresponden principalmente a expedientes de Guarda y Custodia de Hijos No matrimoniales (parejas de hecho) en el 26.7% de los casos, seguidos de los procedimientos de Divorcio 23.3% y los de Separación en un 20% de los casos.

El objeto sobre el que se solicita que verse la prueba pericial, mayoritariamente está en relación con la idoneidad de ambos progenitores para ostentar la guarda y custodia de los hijos habidos en el matrimonio (87%), siendo minoritarias las solicitudes en relación con el estudio de los regímenes de visitas en exclusiva.

CARACTERISTICAS DE PERSONALIDAD DE LOS PROGENITORES

Con respecto a las características del perfil psicológico de las progenitoras evaluadas, el 80% destacan en la escala de Compulsividad y casi la mitad de ellas (46.7%) en la de Delirios Psicóticos, en la prueba del MCMI-II. Existe mayor inestabilidad emocional en las mujeres, al presentarse más frecuentemente cuadros clínicos variados.

Con respecto a las características del perfil psicológico de los progenitores evaluados el 96% de los padres destacan en la escala de Compulsividad y la mitad de ellos (50%) en la de Dependencia. Existe en menor nivel de inestabilidad emocional en los progenitores evaluados, siendo también más reducida la frecuencia de presentación de otros cuadros clínicos.

La comparación de perfiles psicológicos de ambos progenitores permite señalar tres rasgos que siguen una distribución similar aunque con diferentes valores en las escalas de Dependencia emocional, Compulsividad y Paranoide.

 

CONCLUSIONES

La mayoría de los evaluados se encuentra entre los 31 y los 40 años. Al distinguir entre hombres y mujeres, el 40% de éstas cuenta con una edad entre 21 y 30 años, mientras que el 50% de los hombres se encuentra en el intervalo de edad entre 31 y 40 años.

La edad de los hijos oscila entre 7 a 11 años, encontrándose el 40% de los primogénitos y el 71% de los segundos en esta categoría.

El 80% de los hijos convivía con la madre, mientras que el 20% restante lo hacía con el padre.

El nivel de estudios más frecuente en la población estudiada corresponde al de Bachiller o Formación Profesional, (36%) aunque al diferenciar por sexos el nivel de estudios más frecuente en varones corresponde a los estudios Primarios (17%).

La categoría profesional más frecuente en los evaluados corresponde a personas sin cualificación o con preparación laboral mínima (60%). Al diferenciar por sexos el 40% de las mujeres se sitúan en la misma categoría mientras que el 32% de los varones se sitúa a la categoría cuatro con un mayor nivel de cualificación profesional.

La inserción laboral de las madres es mayor (57%) que la de los padres (40%).

Los procedimientos legales en los que se solicita la práctica de la prueba pericial corresponden principalmente a expedientes de Guarda y Custodia de Hijos No matrimoniales (parejas de hecho) en el 26.7% de los casos, seguidos de los procedimientos de Divorcio 23.3% y los de Separación en un 20% de los casos.

El objeto de la pericial se centra en el 87% de los casos en la valoración de la idoneidad para ostentar la guarda y custodia de los hijos menores, siendo escasas las solicitudes en relación con el régimen de visitas en exclusivas.

Existe mayor inestabilidad emocional en las mujeres, al presentarse más frecuentemente cuadros clínicos variados. Con respecto a las características del perfil psicológico de las progenitoras evaluadas, el 80% destacan en la escala de Compulsividad y casi la mitad de ellas (46.7%) en la de Delirios Psicóticos, en la prueba del MCMI-II.

El nivel de estabilidad emocional en los padres es mejor en general, siendo también más reducida la frecuencia de presentación de otros cuadros clínicos. Con respecto a las características del perfil psicológico de los progenitores evaluados el 96% de los padres destacan en la escala de Compulsividad y la mitad de ellos (50%) en la de Dependencia.

DISCUSION

La mayoría de los progenitores evaluados se encuentra entre los 31 y los 40 años conviviendo con hijos entre 7 y 11 años, correspondiendo una fase crítica del ciclo vital de la familia, en el que ésta se enfrenta a una evolución secuencial y a una crisis transicional en función del crecimiento y desarrollo de sus miembros, el incremento de eventos vitales diversos, en relación con los hijos, con los padres como individuos y con la pareja que forman. Con relación a los procesos de maternidad/paternidad y crianza y escolarización de los hijos, tales eventos requieren de los progenitores respuestas nuevas y esfuerzo por adaptarse a nuevas situaciones que plantea la crianza y escolarización, pudiendo acarrear tensiones entre ellos. Con respecto a los progenitores en particular, es una época en que cada uno de ellos ha de enfrentarse al logro de metas específicas en el ámbito personal, formativo y laboral y social (auto-estima o baja auto-imagen; logro de metas laborales o estancamiento profesional, relaciones familiares extensas y construcción de relaciones sociales satisfactorias, etc.) resultando especialmente complejo, compaginar el cuidado de los hijos y la vida laboral, recurriendo a la reorganización de roles, no siempre con éxito, lo que puede ocasionar un desbordamiento frente a las obligaciones a las que tiene que responder, en especial la mujer, con el doble rol de madre trabajadora.

Finalmente, se trata de una época en que la propia pareja se ve abocada a numerosas adaptaciones como unión, pudiendo derivar en modos de interacción rígidos y repetitivos para enfrentar cada uno de los nuevos retos con los que se encuentran, pudiendo optar por la separación ante la imposibilidad de conseguir enfrentarse adecuadamente a todas estas demandas.

El nivel de estudios más frecuente en la población estudiada corresponde al de Bachiller o Formación Profesional, y la categoría profesional corresponde a empleos que requieren una de escasa cualificación, pudiendo estar relacionado con una mayor conflictividad interparental y menores habilidades para llegar a acuerdos entre personas con menor formación escolar y laboral, utilizando la vía contenciosa como medio de resolución del conflicto. Sin embargo, esta hipótesis habría que contrastarla estudiando a su vez el nivel educativo y cualificación profesional de las personas involucrados en procesos de separación o divorcio, establecidos de mutuo acuerdo.

En relación con la inserción laboral destaca la inserción laboral en las madres y la desocupación en los padres, lo que puede relacionarse en el desequilibrio económico ocasionado en muchas familias tras la ruptura de la convivencia, manifestándose así desigual implicación y corresponsabilidad económica para el mantenimiento de las necesidades de los hijos.

En ocasiones la falta de implicación paterna en subvenir las necesidades económicas de los hijos menores, identificando el mantenimiento material de éstos con el sostenimiento económico de la ex pareja, tiene como consecuencia una mayor implicación laboral materna generando en ellas una actitud negativa frente a los contactos de los menores con el padre, extendiéndose el conflicto a los contactos entre éste y los hijos.

Los procedimientos legales en los que se solicita la práctica de la prueba pericial corresponden principalmente a expedientes de Guarda y Custodia de Hijos No matrimoniales (parejas de hecho) pudiendo estos datos indicar una mayor presencia de las mismas en la sociedad española en general, dados los cambios sociales de una sociedad plural, abierta, y con esquemas de familia cambiantes.

Con referencia a la frecuencia de procedimientos de separación y divorcio en los que se solicita la evaluación psicológica, es previsible que a partir de la nueva ley de divorcio 15/2005 los procesos de separación disminuyan, incrementándose los de Divorcio y Modificación de Medidas.

Con referencia al objeto de estudio de la prueba pericial, en la gran mayoría se ha centrado en la idoneidad de los progenitores para ostentar la guarda y custodia de los hijos menores, en comparación con el estudio de las dificultades específicas con respecto a los regímenes de visitas.

El futuro de las solicitudes de práctica de prueba pericial, podrá ampliarse también a la detección concreta de las dificultades en los regimenes de visitas establecidos, basados en los cambios sociales que pueda ocasionar la nueva regulación legal recogida por ejemplo en la Ley de Protección Integral Contra la violencia de género, si se produce un incremento de las denuncias por malos tratos y de las órdenes de alejamiento en dichos procedimientos. También podrán afectar al objeto de la prueba pericial en el futuro una mayor detección de las falsas denuncias de malos tratos o abusos en el seno de los procedimientos civiles de familia. Finalmente, el avance de la ciencia en general y de la psicología forense en particular, al abordar y difundir conceptos tales como los de Síndrome de Alienación Parental como forma de maltrato emocional de los hijos.

Relacionado con los resultados de la valoración psicológica propiamente dicha, se ha constatado una mayor inestabilidad emocional en las mujeres, se constata la presencia más frecuente de cuadros clínicos variados., siendo los trastornos emocionales más destacados los de Compulsividad y Delirios Psicóticos, en la prueba del MCMI-II, lo que puede indicar una mayor rigidez cognitiva para comprender y aceptar puntos de vista de los demás, para llegar a acuerdos así como un nivel de desconfianza y alarma frente desorbitada frente a las intenciones de los demás, unido a sentimientos de tensión persistente, que puede indicar una visión deformada y amenazante de la propia situación vital y de la relación con la expareja, propio de conflictos gestados durante largos periodos de tiempo.

Asimismo las madres separadas que a su vez ostentan la custodia de sus hijos menores, suelen vivir bajo una mayor presión económica, un mayor estrés laboral y deben hacer frente a un mayor número de sucesos vitales negativos, lo que sin duda contribuye a un equilibrio psicológico mejorable.

Según Simona, Johnson y Lorenz (1996) citados por Cantón, Cortés y Justicia (2000) la inestabilidad emocional en la madre separada con la custodia se relaciona principalmente con la mayor frecuencia e intensidad de acontecimientos vitales negativos tales como dificultades económicas, inestabilidad laboral, cambio de domicilio, reducción de ingresos después de la separación, incremento de horas de trabajo fuera del hogar, agotamiento físico y emocional, unidos a síntomas emocionales predominantes en las madres de hogares monoparentales encargadas del cuidado de sus hijos, entre los que se cuentan la tendencia a la auto-inculpación, la preocupación excesiva y los sentimientos de soledad e inseguridad ante el futuro (Lorenz, Simona y Chao, 1996, citados por Cantón, Cortés y Justicia 2000).

Así pues, siguiendo los planteamientos de Hetherington y Stanley Hagan, 1997, citados por Cantón, Cortés y Justicia, 2000) el progenitor con la custodia puede experimentar sensación de desbordamiento, al incrementarse su sobrecarga laboral, el aislamiento social, los requerimientos de atención al hogar y al cuidado de los hijos, teniendo que compatibilizarlo todo ello con las obligaciones financieras, responsabilidades que en los hogares no separados, tienden a repartirse entre ambos progenitores.

Con relación al análisis de personalidad de los progenitores varones, se constata una reducida la frecuencia de cuadros clínicos, siendo los trastornos principalmente detectados los de Compulsividad y Dependencia, lo que puede indicar una mayor rigidez cognitiva para comprender y aceptar puntos de vista de los demás y para llegar a acuerdos así como un nivel de dependencia emocional importante.

Una exposición diferencial a eventos vitales estresantes, que se centran especialmente en un incremento de las presiones económicas y los problemas de relación con su ex cónyuge en relación con el contacto con sus hijos, así como una educación de género orientada hacia las soluciones en lugar de hacia las emociones, puede estar en la base de un mejor ajuste emocional en los progenitores varones durante los procesos de ruptura.

El incremento de las presiones económicas al que se ven sometidos los padres sin la custodia, se relacionan principalmente con la adquisición de un nuevo domicilio, (ya que el familiar se adjudica por ley a los hijos y al progenitor que ostente su custodia), asunción de los gastos contraídos previamente por la sociedad matrimonial en caso de insolvencia de la ex esposa, pago de una pensión de alimentos a sus hijos, y en ocasiones de una compensatoria a su esposa, etc.

Según Umberson y Williams (1993), citado por Cantón, Cortés y Justicia (2000) la separación puede comprometer la estabilidad emocional del progenitor varón que no tiene la custodia, incrementando la aparición de más conductas impulsivas, y de dependencia de sustancias, así como las conductas auto y heterolesivas.

Las dificultades de los progenitores no custodios para contactar y relacionarse con sus hijos pueden verse agravadas por el surgimiento en los menores de actitudes de rechazo injustificado hacia ellos, fomentados desde el entorno de convivencia, estableciéndose el llamado Síndrome de Alienación Parental, con efectos destructivos sobre el vínculo afectivo así como sobre cada uno de ellos en particular, pudiendo generar en los progenitores actitudes de coerción y obligación de la relación o de impotencia y desmotivación, frente al contacto con ellos.

Estos a su vez al verse afectados por el SAP y rechazar intensamente a la figura no custodia, privándose de la necesaria relación de afectividad, constituyendo una forma de abuso emocional con amplias y profundas consecuencias para los menores y su entorno (Aguilar, 2004).

Finalmente, y derivado de los resultados del estudio anterior se hace necesario la implementación de programas que aborden la problemática del divorcio desde un ámbito preventivo, ofreciendo asesoramiento a parejas durante la ruptura, reconduciendo procesos inicialmente contenciosos hacia mutuos acuerdos, mediante intervenciones en mediación, con la finalidad de minimizar los efectos negativos de la inestabilidad emocional, de habilidades parentales y económica de los progenitores y de sus efectos sobre los hijos durante el proceso de ruptura.

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