LA CUSTODIA PELIGROSA DECISIÓN

La participación del psicólogo en el proceso de la custodia

 

Carolina Gutiérrez de Piñeres B

Andrea Catalina Lobo R

Rosa M. Díaz Jiménez

Sandra Y. Muñoz Cely

Luis Fernando Herrera R.

Sandra Patricia Betancourt t.

Diana Helena Sánchez

Paola Enith Vásquez G

Elizabeth Cantor

Luz Amparo Salazar

Martha L. Peña

Fernando Forero Forero

Alexandra De La Torre

Adriana Soriano Guzmán

Diana Ivette Beltrán Peñuela

Ana Carolina Gómez P

Luz Dary Figueroa Vargas

Teresita Duran

Ps. Ángela Cristina Tapias Saldaña

Docente

(Grupo de Esp. En Psicología Jurídica de la Universidad Santo Tomas de Aquino)

 

Angélica y Roberto tuvieron una hija hace 7 años, hace 6 se divorciaron y la custodia se le otorgo a la madre, porque? Por que era mujer, aunque Ambos eran excelentes padres. Angélica no tenía un trabajo estable, posteriormente tuvo 2 hijos (niño y niña) mas con otra persona de quien también esta divorciada, las dos niñas habían padecido abuso sexual. Roberto, aunque tuvo que enfrentar una demanda de alimentos, adoraba a su hija, siempre tuvo un buen trabajo, tenía casa propia, estaba casado y tenía un hijo más con otra persona. La cual quería y cuidaba a la hija que Roberto tenía con Angélica.

 

Es preocupante ver los errores que los padres cometen durante o después del divorcio y el proceso de custodia. En ocasiones uno de los dos padres suele hablar mal del otro, o usan a sus hijos para comunicar mensajes negativos o para enviar o recibir pagos, manipulan la información presionando a los hijos para que tomen decisiones, no visitan a sus hijos con la excusa de que no tienen dinero o piden al niño información confidencial de lo que ocurre en la casa del otro padre. Todos los profesionales involucrados en el proceso de custodia deben trabajar por evitar o minimizar los daños, de ahí que sea tan importante realizar una evaluación y seguimiento al proceso de custodia.

 

El ser padres no es un hecho, sino un arte; un proceso y no un suceso, un dar lugar a una vida nueva por amor y con amor. Significa ser capaces de responder a las necesidades de un otro, que es el hijo, estar capacitados para "trabajar" en procura de que ese hijo se desarrolle, crezca y madure para sí mismo y no para ellos, evitando que sea, simplemente, una realización de sus deseos y expectativas. Ningún padre debe estancarse en la postura de que el hijo es su propia prolongación... y nada más.

 

En un momento de apogeo de separaciones y divorcios, es necesario subrayar la importancia de la función paterna en el desarrollo mental del niño. Si bien podemos considerar la posibilidad de divorcio como un progreso social (sobre esto hay un debate en el foro de divorcio), es necesario prevenir posibles carencias a las que pueden estar expuestos los hijos de divorciados.

 

Una separación y divorcio conflictivo da lugar a que la atención este muchas veces centrada en la pelea que mantienen los padres por reivindicar sus posiciones, dejando a los hijos en un lugar secundario, no teniendo en cuenta la importancia de que el hijo siga manteniendo a los dos padres.

Los educadores informan que es relativamente frecuente que, en niños de padres divorciados, el padre con el cual no convive el niño ni tan solo llegue a pisar el colegio. Con ello muestra la falta de presencia y de influencia en la educación del hijo. Es especialmente frecuente en nuestro país en padres varones que no tienen la custodia del hijo.

 

La jurisdicción de familia enfrenta en su cotidianidad procesos de custodia, pero la rutina no debe permitir que ninguno de ellos se desestime y se resuelva a la ligera, porque cada decisión imprime una marca definitiva en la vida de cada uno de los menores beneficiados o perjudicados.

 

La custodia se puede definir como los cuidados y protección directa que los padres desarrollan hacia sus hijos. Implica convivencia, atención diaria y contención afectiva, esta custodia es física, mientras que la patria potestad se refiere al conjunto de derechos y deberes que derivan del ejercicio de la paternidad (1), y corresponde a los padres, conjuntamente, el ejercicio de la misma sobre sus hijos legítimos. A falta de uno de los padres, la ejercerá el otro (2).

 

Generalmente la custodia es definitiva, aunque en algunos casos la corte puede cambiar el acuerdo para ayudar al niño o para acompañar cambios en las vidas de los padres. Ambos padres son responsables del mantenimiento de los hijos independientemente de quien tenga la custodia. Normalmente el padre con quien el hijo vive la mayor parte del tiempo recibe pagos del otro padre. Los pagos para el mantenimiento de menores pueden deducirse directamente del salario. Lo típico en Colombia es que el no custodio paga él mismo, no hay respaldo institucional para esta acción. Este proceso legal se denomina "alimentos" incluye los congruos y necesarios (Art. 414 C.C./02) es decir, vestido, recreación, etc.

 

Es necesario mencionar que al inicio del proceso civil en el juzgado de familia se cita a una sesión de conciliación en la cual los padres traen un acuerdo previo o llegan a un acuerdo y el juez solo tiene que validarlo. Siempre la ley protege a los niños en caso de divorcio disputado dándole al juez el poder de decidir lo mejor para cada niño.

 

Existen cuatro tipos de de acuerdos o modalidades internacionales para asumir la custodia para custodia y mantenimiento de menores:

 

* Patria potestad conjunta y custodia exclusiva: Como la anterior, excepto que los padres comparten todas las decisiones importantes que afecten al niño, es decir que ambos padres conservan la patria potestad, pero solo uno tiene la custodia. Esta modalidad es la más frecuente en la mayoría de los países.

* Patria potestad exclusiva y custodia exclusiva: Uno de los padres tiene la custodia y el otro recibe derecho de visita, esto sucede en los casos en los que el no custodio ha perdido también la patria potestad, es decir, perdió derechos, pero no deberes. El padre que tiene los derechos de custodia toma las decisiones diarias como así también las decisiones sobre educación y cuidado médico. El juez decide la cantidad de dinero que el padre que tiene derecho a visita, tiene que pagar.

* Custodia física conjunta: Los padres comparten todas las decisiones importantes sobre el niño. El niño vive un tiempo con cada uno de los padres, este tiempo no es inferior a seis meses ni superior a un año. Es posible que uno de los padres tenga que pagar gastos de mantenimiento basándose en los ingresos de los padres y el tiempo que el niño pasa con uno de los padres. Esto puede incrementar la corresponsabilidad en los progenitores, pero puede causar inestabilidad en el menor o al menos le exige una adaptación doble. Esta forma de custodia es frecuente en países como Estados Unidos y recientemente en Argentina y Chile.

* Custodia dividida: se da en algunos casos donde hay varios hijos, y lo que se hace es que algunos se van con el padre y otros con la madre. Sin embargo los jueces no acostumbran a otorgar este tipo de custodia debido a las implicaciones futuras que pueda traer para los hijos, y por que siempre se prefiere que los hermanos permanezcan juntos.

 

Mitos sobre la otorgación de la custodia:

 

Existen varios mitos sobre quien y por que debe darse la custodia a uno de los dos padres. Muchos de estos mitos son reales y otros se quedan en ser solo mitos, pero de muchos de ellos se parte para otorgar la custodia. Algunos de ellos son:

 

* La mama es a quien se le debe otorgar la custodia porque las mujeres generalmente tiene un instinto materno y estan mejor preparadas para ser madres. Esto se da porque culturalmente las mujeres prefieren asumir la custodia y los hombre cederla" en términos generales, no por que la biología lo determine.

* Después de los 7 años algunos jueces y comisarios de familia suelen preguntar a los niños con quien quieren quedarse, pues se cree que a esta edad ellos ya pueden decidir lo que será mejor para ellos. Sin embargo es evidente que los niños son manipulables y pueden elegir el progenitor que menos corrección ejerza y más recreación ofrezca, aún a costa de las responsabilidades escolares del niño. La edad sugerida para tomar en cuenta su opinión explícita es la adolescencia.

* Los niños menores de dos años deben permanecer con sus madres por locomoción, autonomía y alimentación, especialmente si el menor aun es lactante. Este principio de desvirtúa en casos en que la madre padezca psicopatología, sea irresponsable o no lo desee y por que se ha descubierto que entre mas pequeños sean los hijos los padres tienden a maternalizar mas la relación con los hijos. Para los jueces y comisarios de familia, se asume que la mujer generalmente es la mas adecuada para tener a los hijos, pues su "instinto" que realmente no existe, sino que es un aprendizaje materno la hace ser una "buena mama", sin embargo la realidad es que esto no determina que los hijos encuentren una buena y adecuada educación, estabilidad emocional, estabilidad familiar ni un mejor futuro, de hecho en un estudio realizado por el doctor Serafín Corral, psicólogo de familia de Bilbao (España), se encontró que entre mas jóvenes sean los hijos los padres (hombres) tenderán a maternalizar mas sus funciones y relaciones paternas con los menores (3), lo que demuestra que los hombres pueden ser tan buenos padres como las madres.

* Se debe elegir el padre que tenga mayores valores morales. El problema principal se deriva de que los valores morales no pueden ser un criterio legal ni psicológico ya que no se pueden evaluar porque son elementos tremendamente subjetivos y sobre ellos no hay unicidad social objetiva.

Puede ser "una adulto con elevada moralidad, pero con deficiencias en su habilidad de relación y corrección con los niños. Lo cual es contraproducente para asignar la custodia."

* La custodia se le debe otorgar al padre que tenga mayores recursos económicos. Debido a que el dinero proporcionará estabilidad en aspectos físicos como alimentación, educación y salud, pero no garantiza el bienestar psicológico y este debe ser prioritario a la hora de asignar la custodia. Porque el que tiene los recursos económicos aunque ostente o no la custodia, en todo caso tiene el deber de proporcionar dichos recursos.

* Se debe tener en cuenta la disponibilidad de tiempo del padre que asuma la custodia. Esto es real, aunque no debe ser tomado al pie de la letra porque además de la cantidad de tiempo hay que fijarse en la calidad del mismo.

* Es creencia común que cuando a un padre se le entrega la custodia de sus hijos, en virtud de los derechos que ella envuelve, puede prescindir por entero del otro cónyuge para efectos de crianza, educación y establecimiento del hijo, en lo que evidentemente hay una equivocación generalizada.

 

Evaluación en el proceso de custodia

En Colombia y en muchos otros países no existen criterios estándar que pueden permitir con eficacia determinar la custodia en casos de divorcio. Nuestra observación del funcionamiento de los juzgados de familia indica que para los trabajadores sociales los criterios específicos son: la solvencia económica, el espacio físico (habitacional), la estabilidad laboral, la salud física y la disponibilidad de tiempo. Además el juez tiene cuenta los antecedentes judiciales, el mutuo acuerdo, el deseo de los hijos mayores, locomoción y alimentación y el ejemplo adecuado, entre otros. En caso de que los padres no se pongan de acuerdo, el juez decide los detalles del arreglo y considera: (4)(4ª)

 

* El tiempo que el padre y la madre se han ocupado del niño. A mayor tiempo previo mayor posibilidad de ganar la custodia

* El tipo de relación del niño con sus padres, hermanos y otras personas involucradas. Si el niño se relaciona adecuadamente, se infiere que esta adaptado y que se puede dejar allí.

* La disposición del niño para aceptar cambios de casa, escuela o de comunidad. Si es estrictamente necesario introducir cambios de lugar, se tratará de prever la actitud del niño frente a ellos.

* Los deseos del padre y de la madre. El deseo es un criterio para atribuirla, no se recomienda forzar a nadie para que la asuma.

* Los deseos del niño, especialmente si es un preadolescente o adolescente.

* La capacidad del padre y de la madre para proveer cuidados y educación. El problema es que no se explicita lo que implica capacidad.

* Evidencia de abuso conyugal o cualquier otro tipo de violencia doméstica. Los jueces lo entienden como un criterio negativo que excluye la atribución de la custodia

* Los antecedentes criminales, si es que los hay, de los padres. criterio negativo que disminuye la probabilidad de ganar la custodia.

 

Estos son los criterios sociales y jurídicos que se han manejado tradicionalmente pero no quiere decir que sean los mas adecuados, en este aspecto del derecho de familia existe entre nosotros, además de un vacío legislativo, una de criterios objetivos y científicamente valorados que permitan darle una solución adecuada al problema.

 

Sin embargo no existe una evaluación previa, con apoyo de un psicólogo jurídico o forense. La intuición del juez o comisario de familia es la que determina cual de los dos padres será mas apto para el cuidado de los hijos. En Colombia no existen psicólogos como parte del equipo de los juzgados de familia, dedicados a evaluar, y en la minoría de los casos se recurre a los psicólogos de medicina legal para que con base en un peritaje de ellos se atribuya la custodia y acá lo que es la excepción debía ser la regla general.

 

En los casos de divorcio, separación de cuerpos, nulidad del matrimonio, suspensión o terminación de la patria potestad, el juez tiene la facultad de confiar a los hijos al cuidado de uno de los padres o del pariente más próximo, según lo crea más conveniente.

 

Dentro de este proceso legal, la evaluación psicológica tiene como objetivo el estudio de la competencia parental, en lo referente a los niveles de congruencia y compatibilidad entre las características y habilidades educacionales de los padres con las características y necesidades de los hijos. La evaluación debe contextualizarse en el momento en que se encuentra el proceso de separación, implica analizar una serie de cambios legales, sociales, psicológicos y económicos, enlazados de forma compleja a través del tiempo. Se deben evaluar las expectativas, deseos, nivel de adaptación y capacidades (físicas, emocionales, intelectuales) de padres y menores.

 

Al finalizar la evaluación psicológica se debe realizar el informe correspondiente, se debe seguir una serie de pautas: estudio del expediente judicial, elaboración de las primeras hipótesis, evaluación de las necesidades (tiempo de evaluación, intervención, selección de técnicas apropiadas), recogida de información, análisis, evaluación y elaboración del informe. En conclusión, dentro del marco legal del proceso de evaluación de custodia disputada; el rol del psicólogo está orientado a asesorar a los jueces para la reorganización familiar post - separación más beneficiosa para los hijos, centrando la evaluación en los factores predictores de ajuste infantil post – separación, mediante un estudio conceptual y empírico propio para cada problemática en particular.

 

En realidad lo que interesa en el proceso de custodia es el bienestar de los hijos, según mandato constitucional y del código del menor por ello es importante realizar una evaluación a profundidad que permita establecer el cómo, el dónde, el cuándo y el por qué. El como hace referencia a la forma en que serán educados los hijos; el dónde permitirá establecer cual es el mejor lugar físico y afectivo para el menor; el cuándo, nos ayudara a establecer las edades en las que los hijos deben permanecer bien sea con el padre o con la madre y el por qué, cual de los dos padres es mas apto para quedarse con la custodia de los hijos.

 

Catalán (1998), plantea que para la evaluación pericial se deben tener en cuanta varios factores como los criterios preventivos en el bienestar del menor, los objetivos de la evaluación, las fases de la intervención, las limitaciones, y las variables de contraindicación y positivas.

Criterios preventivos en bienestar del menor:

Que exista cooperación parental

Que se preserve la continuidad

Que se brinde y se reciba la información suficiente

Que exista desculpabilización

Que se entienda que el menor necesita ser escuchado

Los tres objetivos prioritarios de la evaluación:

Valorar los conflictos familiares desde una perspectiva no jurídica, es decir, los vínculos emocionales, comunicaciones y roles familiares

Facilitar las decisiones judiciales con un informe técnico. Con la intervención psicológica se responde a cuestiones como ¿a que se halla dispuesto cada padre respecto al cuidado de los hijos? Qué rehúsa cambiar cada uno? Hasta donde se halla dispuesto a ceder o sacrificarse por el bienestar de los hijos? Que información ofrece cada padre del hijo y del otro progenitor? En qué medida se apoyan emocionalmente en los hijos para compensar el fracaso matrimonial?

Hacer positivos los recursos de la familia favoreciendo informaciones, apoyando autonomía en los hijos frente a los conflictos conyugales, evitar las triangulaciones, la delegación de responsabilidades, etc.

Las fases de la intervención psicológica pericial son:

Nombramiento del perito y aceptación del cargo

Estudio del proceso y formulación de hipótesis

Planificación de actuaciones, entrevista con cada uno de los padres, evaluar a los hijos, entrevista conjunta con los padres

Análisis de los datos

Devolución a la familia de resultados y conclusiones

Emisión del informe pericial

Ratificación del informe

Durante la intervención del psicólogo hay que tener en cuenta que existen ciertas limitación, tales como:

Que puede darse una actitud defensiva por ambos padres o por uno de los dos

Que pueden aparecer actitudes negativas de la situación y frente al futuro

Que en muchos casos se da la manipulación de los menores

La Deseabilidad social

Que existen mínimas posibilidades de retest

Que los instrumento de evaluación son escasos e inespecíficos

Que existe una distorsión del papel del psicólogo en medio de litigios

Variables de contraindicación

Malos tratos

Abuso

Abandono

Patología mental grave

Adicción

Sectas destructivas

Variables positivas

Alternativas y deseos de cada uno de los padres

Interacción padre-hijo

Deseos del menor

Continuidad y adaptación

 

Finalmente para facilitar la evaluación se han dividido las variables en 3 grupos de criterios importantes a tener en cuenta para establecer la custodia. Estos grupos de criterios son:

 

1. CARACTERÍSTICAS DEL MENOR

a. Edad

c. Preferencias del menor

b. Género

d. Salud física y mental.

e. Ajustes del menor

e.1. Hermanos

e.2. Hogar

e.3. Colegio

 

2. CRITERIOS POSITIVOS DE LOS PADRES

a. Ejemplo Adecuado

b. Deseos de asumir la crianza

c. Salud y estabilidad mental del custodio.

d. Motivación

e. Estrategias del custodio para afrontar y resolver problemas

f. Capacidad del custodio para satisfacer necesidades del menor

f.1. Habilidad para satisfacer necesidades afectivas

f.2. Habilidad para satisfacer necesidades económicas

f.3. Habilidad para modelar valores prosociales

g. Vínculo afectivo previo

 

3. CRITERIOS DEL NUEVO ENTORNO

a. Con ambos padres

b. Con la nueva pareja del padre o la madre (si la hay)

c. Con los nuevos hermanos (si los hay)

d. Con la familia extensa de ambos padres

 

1. CARACTERÍSTICAS DEL MENOR.

Las posibilidades de que la guarda y custodia sea encomendada al padre o a la madre, se relacionan no solo con características, aptitudes o habilidades positivas propias de cada uno de ellos, sino también con factores específicos de los hijos, algunos de ellos no relacionados con características de la interrelación paterno filial como lo son: las preferencias del (la) menor, el género, la edad y la salud física y mental, las cuales a su vez están muy relacionadas entre sí.

 

Algunas consideraciones con relación a la Edad:

Se cree que los niños siempre van a necesitar mas a la mama, pero la realidad es que necesitan de los dos progenitores. Requerirán mas de los cuidados de la madres en ciertas circunstancias como lo es la época de la lactancia. Sin embargo en la actualidad es posible y es deseable que los padres desempeñen con la misma destreza la habilidad para responder a las necesidades de los hijos. Así que no necesariamente la madre por ser mujer, tiene mayor capacidad para criar a sus hijos, este no puede ser un factor determinante en la asignación de la custodia de un menor.

 

Se ha considerado que si no hay locomoción, ni alimentación la madre debería estar cerca, pero esto no necesariamente debe ser así.

 

De los 0 a los 5 años, la decisión que se tome debe tener en cuenta que los niños u niñas dependen muchos de sus cuidadores, necesitan mayor cuidado y atención que en cualquier otra época de la vida, así que el padre o la madre que ostentaran la custodia deben disponer de interés y temperamento (decir paciencia, tolerancia física, compromiso con todos los cuidados y dedicación), y no delegar la función en otros familiares o empleados para suplir las necesidades propias de este momento del ciclo evolutivo. (5)

Muchas Cortes aplican la 'doctrina de los años de crecimiento' por la cual tienden a conceder la custodia de los niños más pequeños a la madre. En el presente siglo, sin embargo, esa posición fue modificada por la doctrina de la "preferencia materna" o de la "tierna edad", que presume que la madre está mejor calificada para cuidar a sus hijos durante la primera infancia.

 

No obstante, se ha encontrado que el apego como fruto de la relación progenitor-hijo es un buen predictor de competencia social (Bender, 1994), a pesar de que los primeros estudios en relación al desarrollo de infantes giró en torno al apego entre madre e hijo(a), numerosos estudios nos señalan que, sin lugar a dudas, ese apego el infante también lo desarrolla hacia el padre.

 

Este apego con el padre se desarrolla durante la misma época o etapa en la cual se establece también el apego a la madre. Por lo tanto, la creencia de que el padre es irrelevante en esos primeros meses de vida (durante los cuales el niño sólo reconoce y necesita a su madre) parece ser errónea. La identificación con el padre impide además que el menor desarrolle una dependencia extrema hacia la madre; condición ésta, que se ha comprobado, dificulta el desarrollo social e intelectual del niño debido a que éste experimenta altos grados de ansiedad al verse separado de su madre (separación que tiene que darse continuamente a lo largo de su vida: por ejemplo, al tener que ir a la escuela). Al tener una relación estrecha con su padre, el niño no siente que su madre es lo único que tiene. Se siente más seguro y no desarrolla altos niveles de ansiedad al ser separado de ésta.

 

A partir de los cinco años, generalmente los niños son conscientes de que papá y mamá tienen problemas, además de que ya sufren el divorcio. La primera reacción de los hijos es el desconcierto por una situación que saben que existe, pero que no entienden. Por tal motivo esta aún no es una edad adecuada para consultar a los menores sobre sus preferencias de manera directa, en estos casos, como lo mencionamos anteriormente, el psicólogo cumpliría una labor fundamental.

 

Otros estudios, han encontrado que cuanto más jóvenes sean los hijos el padre tenderá a materializar más sus funciones y relaciones paternas con los menores, mientras que, en la medida que los hijos crecen las funciones maternizantes tienden a perder peso en la relación entre el padre y los menores.(3) De manera que el sexo del custodio no sería un criterio determinante.

 

Posterior a los 9 años, la edad, no es un factor tan influyente para tomar la decisión sobre a quién se debe asignar la custodia, siendo otros los factores más relevantes, pues en esta edad los niños tiende a expresar más directamente con quién creen que estarán mejor y se sienten más a gusto. En estos momentos la decisión ha de tener en cuenta como asumiría el custodio la etapa de la adolescencia y los cambios que en los jóvenes se suscitan con su llegada, además no se puede olvidar que muchos niños y jóvenes preadolescente y adolescentes prefieren aquel padre que imponga menos reglas y que seda mas, lo cual no es del todo benéfico para el desarrollo social del mismo.

 

Consideraciones relativas a las preferencias del menor:

 

La mayoría de los jueces toman en consideración "el mejor interés del niño" independientemente del sexo de los padres en competencia. Para lo cual es importante consultar con psicólogos que ayuden a definir cual es la inclinación del menor y si sus inclinaciones se sustentan en factores que serán positivos o no para el adecuado desarrollo del o los infantes.

 

A medida que el niño madura, la corte puede evaluar las preferencias del niño al dirimir sobre temas de custodia, las cuales son de gran importancia junto con las argumentaciones que se presentan de las mismas. No obstante estas no pueden ser concluyentes, debiéndose sopesar diversos factores que reconozcan, comprendan e incluso trasciendan la subjetividad de los menores. Las preferencias entonces deben ser evaluadas explicita y directamente con los adolescentes o preadolescentes, no con menores porque son manipulables y caprichosos y no tiene capacidad de elegir lo que les daría mayor bienestar

 

Aspectos relevantes en cuanto al género:

 

Con relación al género ha existido una fuerte tendencia de preferir a la madre para asignar la custodia de las niñas, siendo en ocasiones un obstáculo el género para la asignación de la custodia al padre, al no ser que los hijos sean varones. Sin embargo este factor debe ser ponderado con la edad del niño de quien se disputa la custodia, es recomendado en casos de custodia de pre y adolescentes que vivan con el que puede ser un modelo desde la perspectiva de genero, cuando son menores el genero del custodio es una variable irrelevante.

 

El niño o niña aprende a cerca de su identidad sexual a través de conductas relacionadas con el género y los conceptos de género. Hacia los 3 años de edad muchos niños y niñas han aprendido ya conductas específicas de su género, un ejemplo de ello es que generalmente las niñas prefieren jugar con muñecas y los niños con balones o carritos. Estas conductas se marcan aun mas entre los 4 y 5 años. Claro esta que muchas de estas conductas son prácticamente impuestas por los adultos pues son ellos quienes regalan muñecas a las niñas y carritos a los niños, en casi ningún caso se hace lo contrario. (1) Sin embargo para la adquisición de la identidad de género es importante la presencia tanto de una figura femenina como una masculina, no para establecer comportamientos estereotipados, pues como plantea Ruble (1988) retomado por Craig (1989) es de ayuda para el padre del mismo sexo dar un modelo de conducta sexual cruzada y para el padre del sexo opuesto alabar este patrón, esto ayudara tanto al niño como a la niña a ser afectuosos, competitivos, independientes, seguros de sí mismos, tiernos, asertivos y sensibles entre muchas otras actitudes y rasgos de personalidad.

 

Lo que si es claro es que cuando uno de los padres no esta presente durante la educación y desarrollo des sus hijos, estos presentan comportamientos diferentes a los hijos de padres que no estan divorciado, aunque no debemos descartar la idea que el rol femenino o masculina puede ser ejercido por cualquier persona diferente al padre o la madre, Ej., primas, tías, abuelos, tíos, padrastros, entre otros.

 

Las investigaciones sobre este tema han enfatizado unos efectos particulares para las niñas que no cuentan con la presencia del padre en el hogar. Expresan que tienden a ser más promiscuas que las niñas que tuvieron la oportunidad de residir con su padre, y experimentan mayor dificultad para establecer o mantener relaciones amorosas en la adultez. Además, al parecer reflejan una mayor incidencia de embarazos fuera de matrimonio, divorcios y matrimonios

 

Sobre los efectos en los varones los hallazgos han sido inconsistentes. Algunos reflejan una distorsión en la identidad de género que puede variar entre poca masculinidad y masculinidad exagerada. En lo que sí han coincidido es en que el nivel de agresividad aumenta y la labor académica se ve adversamente afectada (Amato & Gilbreth, 1999).

 

El Dr. Pruett, psiquiatra en la Universidad de Yale, se ha dedicado al estudio de padres que se quedan en el hogar criando a sus hijos. Pruett resume sus hallazgos señalando que no hay duda de que los padres (los hombres) son capaces de cuidar efectiva y amorosamente a sus hijos, incluso a los recién nacidos. Estos resultados no se limitan a la población estadounidense. Estudios con padres latinos también reflejan la disponibilidad y capacidad del padre para cuidar de sus hijos.

 

Los estudios no son concluyentes y como otros factores, deben estudiarse desde la singularidad de cada caso y desde los antecedentes relacionados con las pautas de crianza que cada progenitor ha venido sosteniendo hasta el momento del divorcio, con los hijos de su mismo sexo y los del sexo opuesto.

 

En cuanto a la salud física y mental:

 

La asignación de la custodia a uno de los progenitores implica que el niño viva con su guardián y esté bajo la supervisión física de éste. Tal custodia suele durar toda la minoridad del niño, pero bien podría prolongarse aún más si el menor es mentalmente incapaz, motivo por el cual es imprescindible valorar la salud física y mental del menor previamente.

 

En el proceso de valoración de la salud física y mental del menor es preciso revisar con cuál progenitor tendrá mayor cuidado y protección, así mismo cuál está en capacidad y disposición de contribuir en la superación de dificultades presentes o que se puedan presentar, al igual que estudiar como ha sido su respuesta hasta el momento frente a situaciones de enfermedad y cómo se proyecta en caso de presentarse una enfermedad que limite el normal desarrollo del niño o niña.

 

Si el niño padece enfermedad crónica o presenta deficiencia física o psicológica debe tener un custodio con disponibilidad de tiempo o de familia extensa que le brinde los cuidados necesarios. Si esto no fuere así habría un factor de riesgo frente al maltrato infantil, porque implica frustración del progenitor, fatiga y estrés. Quien se quede con el niño debe aceptar su deficiencia y tener buenas estrategias de afrontamiento (facilidad para tomar decisiones y resolver problemas) para así evitar la fatiga y el estrés.

 

e. Ajustes del menor

Después de la separación los hijos acomodarse a nuevas situaciones. Por ejemplo el tiempo que compartían con ambos padres se verá reducido a pocas horas en la compañía del padre no custodio. A que los encuentros o visitas con el no custodio pueden ser momento de conflicto entre los exconyuges, a que enfrentan déficit económico. A que tiene que adaptarse al a realidad de que sus padre no volverán a estar juntos, entre otros.

Algunas de las posibles reacciones que se observan en el proceso de ajuste del niños son: (Wallerstain,?)

* Reacción de ansiedad o incluso angustia.

* Lloran a menudo y esto les tranquiliza.

* Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos, hasta que no acepten que esto no es posible, se muestran tristes e infelices.

* Algunos se acuerdan del otro progenitor, cuando el que está con ellos les regaña; y desean tanto estar con el otro, que incluso pueden llegar a pensar en escaparse de la casa. Llegan a idealizar al otro progenitor ausente, pues sólo recuerdan los buenos ratos pasados junto a él.

* Probablemente aparecen trastornos en el sueño y en la alimentación.

Dependiendo de la edad y la madurez del niño las reacciones que se presentan ante la nueva situación son diferentes. Es así como cuando más pequeño es el niño dispone de menos mecanismos para elaborar lo que está pasando. En consecuencia suelen aparecer manifestaciones psicosomáticas como molestias abdominales, vómitos, dolores de cabeza, etc.

 

Cuando el niño es un poco mayor puede sentirse culpable por la separación de sus padres. Se pueden dar episodios de depresión con fases agresivas, repercusiones en el rendimiento escolar, regresiones a edades anteriores y aislamiento. En niños ya mayores suele desarrollarse una hipermadurez en algo positiva, pero a la vez peligrosa al pretender sustituir al progenitor ausente o asumir labores de crianza de sus hermanos pequeños.

 

En la medida de lo posible es importante decidir de común acuerdo quien asumirá la custodia para que el niño no se vea enfrentado a un conflicto judicial, donde vivirá y que recibirá visitas constantes del otro; explicarle si habrá proceso judicial y decirle que puede expresar lo que piensa, preguntar lo que quiera.

 

Al tomar la decisión de cuál de los padres u otros adultos ostentarán la custodia del menor se debe tener en cuenta que dicha decisión marcará en gran medida el futuro desarrollo de este. Por lo tanto para hacer menos traumática esta situación se debe velar por facilitar el ajuste del menor ante dicha circunstancia.

 

Es necesario entonces definir muy puntualmente cual de los posibles custodios posee las características socioeconómicas, afectivas y psicológicas que permitan mantener en la medida de lo posible las características y el estilo de vida que hasta el momento han sido el ambiente en el cual se desarrolla el infante.

 

Finalmente es necesario aclarar que si bien es cierto que los roles de los padres pueden ser asumidos por otra u otras personas, la cercanía física y emocional del menor con quienes hasta el momento de la separación han sido partícipes y forjadores de su mundo es valiosa para el ajuste a la nueva situación. Así, los padres deben también tratar de adaptarse de la manera más rápida posible a su nueva condición, pues el menor verá que es posible continuar con su vida de la mejor manera posible.

 

e.1. Hermanos

Es importante evaluar el ajuste que el niño o los niños frente a los nuevos hermanos, si es que los hay. Y se recomienda no separar a los hermanos, para no aumentar el número de duelos y separaciones. Pero si nunca han vivido juntos, tampoco se recomienda forzar a vivir juntos.

 

e.2. Hogar

El hogar aquí hace referencia tanto al espacio físico como al conjuento de personas que habitan bajo un mismo techo y que sostienen algún tipo de relación. En el proceso de custodia de debe propender por mantener al menor en el lugar que menos cambios comprometa, menos necesidad de adaptarse a nuevos espacios favorecerá mayor estabilidad, es decir, misma casa, mismo colegio, misma ciudad, mismas personas en la medida e lo posible.

 

e.3. Colegio

No se aconseja el cambio de colegio, incluso si es para mejorar, ya que exige un nuevo ajuste y el o los niños ya estan siendo sometidos a suficientes presiones y cambios.

En el momento en que se esta disputando la custodia, el menor esta colocado en un entorno y ese es el que hay que evaluar, si hay fallas adaptativas se aconsejaría el cambio de custodia, si no hay fallas adaptativas, se sugiere no introducir cambios.

 

2. CARACTERISTICAS DE LOS PADRES

 

a. Ejemplo adecuado

Es necesario evaluar que el padre que tendrá la custodia sea un buen modelo conductual, es decir que sea responsable, que tenga hábitos sanos (ebriedad, adicciones), que a nivel emocional sea estable (se puede evaluar cual de los dos padres ha asumido menor el duelo de la separación), ya que entre mayor sea la estabilidad menores alteraciones se verán reflejadas en el niño). No se trata aquí de buscar el adulto ejemplar, como opinaban los abogados, debe ser principalmente una persona afectuosa y con habilidades para cuidar al niño, así no sea destacado en la comunidad o relevante socialmente.

 

La custodia no se le debe otorgar a un padre que tenga antecedentes judiciales, especialmente aquellos relacionado con violencia doméstica. Y esto no es un mito, si alguno de los dos padres tiene antecedentes de violencia doméstica hay una predisposición comportamental a volver a reaccionar con agresividad en su entorno familiar, el que haya cumplido con la sanción judicial no implica que haya modificado su conducta.

 

d. Salud y estabilidad mental del custodio:

El padre que no esta maduro como para ser tal, es aquel que solo se interesa por sí mismo y es incapaz de pensar en su hijo por sí y no para sí; este es un elemento que puede predecir el fracaso matrimonial y como custodio. Este tipo de padre o madre no siente ni el más mínimo placer en dar, sino únicamente en recibir; que carece de interés por las necesidades y deseos del hijo; que lo utiliza y se sirve de él para la satisfacción de sus propias necesidades; que se apoya en él, invirtiendo los roles; que lo usa como receptáculo de descarga para sus tensiones y ansiedades; que proyectan en él sus propios problemas, muchas veces hasta lo culpa de ello y finalmente lo agrede por eso; que no asume ni enfrenta ninguna de las situaciones problemáticas que surgen de su parte; que no puede establecer con él un vínculo profundo y responsable...

 

Un padre inmaduro es alguien incapaz de preocuparse ni ocuparse activamente de la vida y el crecimiento saludable de su propio hijo.

 

La forma en que un padre trata a su hijo no depende únicamente de aquello que "sepa" respecto a la crianza y educación de un niño, sino de emociones, sentimientos y actitudes de la personalidad, que van a demostrar no solo su capacidad de haberlo aprendido, sino también su aptitud para ponerlo en práctica. El modo en que un padre trata a su hijo refleja, indudablemente, qué clase de persona es.


Un padre inmaduro es alguien que mantiene aún una dependencia afectiva respecto a sus propios padres, o a uno de ellos, y su accionar cotidiano es un Inter. juego permanente de conductas infantiles y actitudes pseudo-adultas, que claramente confirman su debilidad y dependencia. Este alguien simplemente no puede amar a un hijo, porque sólo necesita ser amado.

La personalidad y adaptación de los progenitores como criterios de idoneidad para la atribuir la custodia son malos predictores; en cambio la adaptación social y parental mejoran su capacidad de afrontamiento del duelo y de la conflictividad derivada de la separación.

 

Para la OMS la salud mental es la suma del bienestar físico, mental y social, no solo la ausencia de enfermedad mental. (7) Por lo tanto la evaluación del estado mental debe incluir las tres áreas.

 

La evaluación del estado mental se realiza a través de una entrevista por se fácil de manejar y por que resulta mas barata y requiere menos tiempo. Se puede apoyar en una o dos pruebas psicológicas que evalúen psicopatologías como psicopatía, adicciones o depresión con tendencia suicida, ya que pueden representar peligro de agresión o negligencia; salvo en casos de leve alteración y de fuerte apoyo de la familia extensa.

 

En la evaluación del bienestar físico se obtiene información sobre las características del ambiente físico incluyendo en este la vivienda y el barrio, ciudad y País en el que vive el evaluado. Esto es importante pues pueden dar información sobre fuentes de tensión ambiental y fuentes de estimulación o sobre estimulación ambiental. El énfasis debe estar orientado hacia la relación del individuo con su ambiente físico más que la descripción del ambiente. Preferentemente esto lo evalúa el trabajador social en la visita domiciliaria, por ser las personas más adecuadas para realizar este trabajo.

 

Es igualmente importante evaluar las condiciones económicas pues esta información nos dice como es el nivel relativo de ingresos económicos frente a las necesidades individuales y posibles fuentes de tensión. Esta parte también correspondería al trabajador social.

 

Las relaciones afectivas son tal vez las que mayor repercusión tienen sobre el estado individual, por lo tanto deben ser tenidas en cuenta, pues ellas nos informaran sobre las posibles redes de apoyo con las que cuenta el evaluado.

 

Es necesario hacer una evaluación del área laboral, en la cual se logre una descripción de las condiciones físicas y organizacionales del ambiente de trabajo, del cargo y las funciones que desempeña el padre o la madre y del nivel de satisfacción frente al trabajo que desempeña, además de la relación con figuras de autoridad.

 

Explorar el área social nos permite identificar los tipos de relación, calidad, significación y actividades sociales, fuera de las familiares.

 

Finalmente el área recreacional nos permitirá conocer los intereses y actividades de recreación en la historia del individuo tanto en el presente como en el pasado y los recursos para desarrollar dichas actividades.

De igual forma es importante evaluar la historia del sujeto, la historia personal, familiar, escolar, barrial y sexualidad. La historia de relaciones de pareja.

 

c. Deseo de asumir la crianza y motivaciones.

Motivaciones Positivas.

No exponer al menor a las causas que pudieron conllevar a la separación (características personales o hábitos del otro).

Dar a los hijos la estabilidad emocional, social y económica necesaria y suficiente para su crianza y educación, que cree que no la puede brindar su pareja.

Dar a los hijos la cantidad y calidad de tiempo para la crianza.

Identificación y apego del niño con el padre que desea la custodia (por vínculos afectivos previos)

No perder el vínculo ni el rol de padre.

Brindarle protección, amor y respeto al niño.

Brindarle la estabilidad (entre otras características) y la acogida en un posible nuevo hogar.

Motivaciones Negativas.

Manipulación (poder): Desea tener control sobre la ex pareja. Ej.,Haber iniciado el proceso de custodia porque el ex esposo tiene nueva pareja.

Solvencia económica. Se cuenta con la manutención por parte del padre que debe asumir los gastos de los hijos. Si se expone como un motivo prioritario

Tener contacto constante con la pareja: No romper totalmente el vínculo afectivo como pareja.

Sustitución: Se puede dar por el duelo de la separación no elaborado y desea sustituir con el cuidado de los hijos el vínculo roto con la pareja. Argumentos como "deseo la compañía de mi hijo" o "es lo único que me queda".

Tener control y autonomía absoluta sobre los hijos: El derecho de convivir con los hijos le permita resolver a su acomodo todos los problemas y circunstancias que se presenten en su crianza y educación.

"Ganarle" a su pareja.

Separar a los hijos de la presencia del otro padre. Argumentando que el otro es una influencia negativa y que será nocivo que esté cerca de los niños.

Es necesario evaluar lo que serían adecuadas motivaciones de inadecuadas ej. Inadecuada: "Lo quiero tener porque el otro será un mal ejemplo" "estoy solo, tengo mucho tiempo porque no trabajo, no quiero que los niños vean a su padre con la otra que destruyo la familia,  Ej. Motivaciones adecuadas: lo quiero mucho, lo conozco muy bien, siempre he estado a su lado y nos relacionamos muy bien.

 

d. Estrategias del custodio para afrontar y resolver problemas

 

La estrategias de afrontamiento pueden definirse como cualquier actividad que una persona pueda poner en marcha, tanto de tipo cognitivo como de tipo conductual, con el fin de enfrentarse a una determinada situación. Por lo tanto, los recursos de afrontamiento de las personas están formados por todos aquellos pensamientos, reinterpretaciones, conductas, etc., que se pueden desarrollar para tratar de conseguir los mejores resultados posibles en una determinada situación. (8) Las estrategias se pueden evaluar a través de la historia de cada uno de los padres.

 

Que una persona tenga buenas estrategias de afrontamiento, indica que puede estar mejor preparado para afrontar el estrés, pero es posible que las demandas de la situación superen sus recursos; además, puede ser que la persona no valore adecuadamente su recursos, y no los utilice, o no los utilice adecuadamente. En muchos casos las demandas de la situación dependen del tipo de valoración que hace una persona, de manera que una situación puede resultar muy estresante para unos mientras que para otros no lo es en absoluto. Esta valoración puede ser más importante a la hora de determinar si un padre o madre sufrirá más o menos reacción de estrés, que las estrategias de afrontamiento que posea (8).

 

Es normal que ante un divorcio los estilos y estrategias de afrontamiento no sean los más adecuados, ya que la misma situación de la separación, la evaluación y el proceso de custodia produce ansiedad. El problema viene cuando la ansiedad se apodera del padre o madre custodio y lo o la imposibilita para responder de manera adecuada a las necesidades y requerimientos de sus hijos, y generando problemas que van mas allá de la misma ansiedad como podría ser algún tipo de adicción o comportamiento adictivo.

 

Por lo descrito anteriormente es que se hace necesario evaluar si la ansiedad es temporal o crónica y si las estrategias de afrontamiento podrán ser útiles en cuanto a la crianza de los hijos.

 

g. Vínculo afectivo previo

La disyuntiva de a quién entregar la custodia de un menor de edad es, como ya se ha esbozado, uno de los problemas que mayores implicaciones conlleva un divorcio, ya que de un lado, están las implicaciones de tipo legal, que son inherentes a la labor del Psicólogo Jurídico, sin olvidar, las de carácter moral, también las sociales, las éticas, las emocionales y, hasta las espirituales, puesto que se estará prediciendo, mediante un "dictamen" cuál será el mejor entorno para el desarrollo de un ser humano, que irá integrándose poco a poco a la sociedad, la cual, le ha proveído, hasta el momento, de unas figuras parentales y familiares que, buenas o malas, son quienes moldearán su personalidad y del resultado de dicho "trabajo formativo", dependerá la futura viabilidad de la misma sociedad al generar esas condiciones familiares y sociales iniciales. De ahí la importancia de valorar el vínculo afectivo previo, que no es otra cosa, que revisar en retrospectiva, la calidad funcionalidad y ajuste del nexo que ha establecido el menor con sus figuras parentales.

 

Los parámetros para tal valoración son: el tiempo compartido, la calidad del mismo, quién ha favorecido en mayor medida la autoestima, control social, adaptabilidad y ajuste al medio, comunicación con contenidos del mundo interno (confianza), así como la coherencia entre los contenidos del lenguaje verbal y del no verbal.

Entonces, ¿de qué modo actuar como"jueces" de un entorno familiar?

Estableciendo quién ha asumido, de mejor manera la responsabilidad de satisfacer las necesidades básicas del menor (alimento, techo, vestuario), pues como es sabido todos los seres humanos y en todas las etapas de la vida, necesitamos del cubrimiento de tales necesidades, las que satisfacen, a su vez, otras como son: respaldo, seguridad, integración, amor y aprobación, pero, también libertad, independencia, autonomía y autodeterminación. La justa combinación de estos factores que, inicialmente, sólo provee la familia, determinará el tipo de persona que seamos, para luego definir la calidad de vida en la edad adulta.

 

Estas necesidades y su satisfacción, determinan el tipo de apego que se ha generado en el infante; si es seguro, el niño sabe que aunque no exista, en determinados momentos, la presencia física de sus padres, volverán a él, lo que le brinda seguridad para continuar explorando, aprendiendo y evolucionando; de no existir en el niño tal certeza, se presentaría un apego inseguro, en el que el niño temerá que la ausencia de sus padres sea definitiva o el de oposición, en el que por la variabilidad de las respuestas que emiten los padres ante sus conductas, hace que el infante no logre predecir cuál será su reacción ante lo que él hace o demanda, por lo que, frente a toda situación, mostrará inseguridad y temor.

 

Así las cosas, se deberá evaluar el tipo de apego que ha desarrollado el menor y cuál de las figuras parentales puede generar el de tipo seguro.

 

Evaluando la comunicación: Con cuál de los padres es mejor la comunicación del menor, será otro factor de importancia capital, puesto que es la que le permitirá ser independiente y socializarse, no solamente demandar la satisfacción de sus necesidades básicas, por lo que habrá que establecer con quién se comunica de manera más fluida, verbal y no verbalmente, lo que permitirá el intercambio de aspectos del mundo interno del hijo con su padre.

 

Indagando el tipo de castigos correctivos que utiliza cada una de las figuras parentales, lo que permitirá establecer la funcionalidad, la pertinencia, la correspondencia entre el castigo infligido y la falta cometida, cómo estructura cada una de ellas la relación con su hijo, en términos de roles, límites, funciones y marcos de referencia.

La evaluación de los puntos anteriores podrá hacerse mediante la entrevista, durante la cual se observará si se satisfacen las necesidades del niño, cuáles son satisfechas, por quién y cuál de los padres o familiares, si fuese el caso, establece el mejor tipo de apego con el menor, lo mismo, que si el género y la posición que ocupa el infante dentro del subsistema fraternal determinan su cercanía afectiva más a uno que a otro.

 

En caso de considerar que no se cuenta con todos los elementos para emitir un concepto, podría utilizarse otro recurso que proveyera de uno adicional, el que estaría constituido por la ejecución de un ejercicio de observación, de la reacción del niño al hallarse en un salón en el que encontrará un grupo no menor a seis personas desconocidas para él, diversos juguetes con los que se le instará a jugar, mientras lo acompaña uno de los padres y el otro aguarda en otro sitio lejos de la vista del niño, para luego hacer que quien lo acompaña en la actividad salga de la habitación.

 

Pasados cinco minutos de observación de la conducta emitida por el niño al encontrarse a solas con gente que no le es familiar, se hará seguir nuevamente a la habitación a uno de los progenitores al que se le indicará que debe acercarse a su hijo, tomarlo en brazos e interactuar con él, a través de lo que se establecerá la cercanía afectiva con este, ejercicio que también deberá efectuarse bajo las mismas condiciones, con el otro padre.

 

De acuerdo con lo que se ha expuesto, encontramos que cada aspecto, por separado, es importante en la evaluación; sin embargo, la concatenación entre ellos es lo que permitirá la emisión de un concepto válido, puesto que si, por ejemplo, a la hora de evaluar, primara la cercanía afectiva sobre la solvencia económica, el espacio físico y los otros criterios evaluados, podría estarse tomando una decisión errada o, lo contrario, si se contara con medios económicos, pero la calidad de las interacciones afectivas, comunicacionales y los demás aspectos no fueran los más funcionales, tampoco sería una buena decisión inclinarse por la primera opción, lo que nos hace ver que, definitivamente, en Psicología no pueden existir fórmulas mágicas, que las implicaciones de nuestro quehacer son enormes, lo mismo que nuestra responsabilidad y que se hace imperioso mantener constantemente la meta-observación.

 

F. Satisfacción De Necesidades

 

F.1. Habilidad de satisfacción de necesidades afectivas.

 

"Ser un padre exitoso implica un duro trabajo. Cuidar a un bebé o a un niño que empieza a caminar es un trabajo de veinticuatro horas diarias, durante los siete días de la semana...Actualmente para la gente ésta es una verdad desagradable. Dedicarles tiempo y atención a los niños significa sacrificar otros intereses y actividades...Diversos estudios indican que los adolescentes y adultos jóvenes, sanos, felices y seguros de sí mismos son el producto de hogares estables en los que ambos padres dedican gran cantidad de tiempo y atención a los hijos...Por razones políticas y económicas diversas la sociedad no les brinda a los padres esta posibilidad" Bowlby (1988)

 

La habilidad para satisfacer necesidades afectivas se puede definir como la capacidad comportamental para dar y recibir afecto.

 

La naturaleza de las relaciones entre el niño (a) y los padres están dirigidas a la satisfacción mutua de las necesidades afectivas, en cuanto los padres aceptan a sus hijos tal cual son y ayudan a que éstos se reconozcan como seres únicos e independientes, al mismo tiempo que los hijos aprenden a aceptar a sus padres y los ayudan a madurar en las relaciones filiales y de pareja; teniendo en cuenta estos aspectos se crea una atmósfera cálida y de apoyo dentro de la interacción familiar (Macoby, 1980, citado por Craig, 1994).(9).

 

En este mismo sentido, dentro de las características de un ambiente adecuado en el cual se satisfagan las necesidades de los niños se debe propiciar una adecuada evolución personal tanto de los padres como de los hijos, además de crear en los niños sentido de responsabilidad y potenciar su autonomía ayudándoles a prepararse para vivir de forma independiente.

 

Uno de los tipos de vinculo afectivo que se da entre padre e hijos es el de seguridad, este se observa cuando los hijos están con la madre o el padre, y estos (sobre todo los niños más pequeños) se acercan y se alejan de ellos continuamente y mostrándoles juguetes o saludándolos desde lejos. Se entristecen y protestan cuando son separados de sus padres y los buscan. Cuando regresa se alegran y buscan su contacto. Después vuelven a sus niveles habituales de juego rápidamente. Son niños que suelen cooperar y mostrar poca agresividad. A la edad de preescolar la relación con sus padres es íntima y relajada.

 

Los padres que han establecido vínculos afectivos de seguridad con sus hijos se comportan de la siguiente forma: (10)

* Los padres de niños con vinculaciones seguras son más sensibles a las necesidades de sus hijos; es decir son padres que no se observan inquietos, confundidos tratando de interpretar señales.

* Responden de una manera apropiada y en el momento apropiado (por ejemplo, responder a la señales del bebé para detener, acelerar o disminuir la alimentación); - Apoyan al niño cuando quiere separarse de ellos y explorar el ambiente y le dan protección y seguridad cuando la necesita.

*  Dejan libertad al niño para elegir sus juguetes y establecer su propio ritmo de juego sin inmiscuirse o tratar de controlarlo; es decir, cooperan con la conducta del niño, en vez de interferir.

* Muestran disponibilidad, paciencia no se quejan, no se muestran excesivamente cansados y hay consistencia en su comportamiento, es decir son firmes y ponen límites cuando es necesario de forma amorosa, y no se dejan manipular fácilmente por sus hijos.

*  Mantienen un clima afectuoso y positivo para la interacción,

* Expresan más emociones positivas y menos negativas,

*  Saben bastante sobre sus hijos,

* Y disfrutan abrazándolos y lo hacen con frecuencia.

Es importante tener estos comportamientos al evaluar las relaciones afectivas entre padres e hijos, por que aun después de la separación y sin importar quien obtenga la custodia, se debe propender por mantener buenas relaciones con ambos padres.

 

Algunos de los estilos de crianza encontrados en los padres que bien pueden favorecer o dificultar el desarrollo de los niños, niñas y jóvenes se ven influenciados por el control paterno el cual se refiere a la manera en que los padres son restrictivos y limitan la libertad de sus hijos para seguir sus propios impulsos y hacer valer de manera activa la sumisión con reglas y ver que los niños cumplan sus responsabilidades, llevándolos a que presenten déficit en la expresión de sus emociones. La animación paternal hace alusión a la cantidad de afecto y consentimiento manifiesto hacia los hijos (Papalia, 1997).

 

Teniendo en cuenta lo anterior, surgen estilos de padres a partir de los cuales se establecen los vínculos afectivos que enmarcan la dinámica de la satisfacción de necesidades y el desarrollo de la personalidad de los hijos, dentro de éstos se encuentran los padres estrictos quienes fomentan la autonomía, la independencia responsable, el desarrollo de una autoestima alta y proporcionan un equilibrio en el establecimiento del vínculo (Baumrind, 1975, citado por Craig, 1994).

 

Por otra parte, se encuentran los padres autoritarios quienes tienden a criar niños introvertidos, temerosos, inseguros, irritables y no muestran independencia, y en la adolescencia pueden presentarse rebeldes y agresivos (Baumrind, 1975, citado por Craig, 1994).

 

Por último, se observa que los padres permisivos llevan a que sus hijos o bien adquieran comportamientos de inadaptación social, impulsividad y autoindulgencia; o pueden ser activos, creativos y con empuje (Baumrind, 1975, citado por Craig, 1994), hay que evaluar todas las variables.

 

Finalmente, un factor a tener en cuenta al momento de otorgar la custodia es el vínculo previo que se ha establecido entre los padres y los hijos, ya que este puede ser predictor de las relaciones futuras, sin dejar de lado el fortalecimiento del vínculo paterno-filial entre el padre no custodio. Es de resaltar que esta relación puede variar dependiendo del ciclo de vida familiar y personal que se esté presentando en determinado momento, pero la base sigue siendo la misma.

 

f.2. Habilidad para suplir necesidades económicas

Es la posibilidad financiera de brindar los elementos necesarios para el buen desarrollo, como el alimento, la educación, la salud y la recreación. Este es un criterio auxiliar, evaluado principalmente por los trabajadores sociales, ya que el no custodio puede brindar al menor el apoyo económico y el custodio satisfacer las necesidades afectivas.

Sin embargo es necesario evaluar la habilidad de ambos padres para conseguir un sustento económico, pues en muchos casos el dinero que da el padre (o madre) no custodio, no es suficiente para mantener una familia, en especial frente a la realidad del país, en la que ambos padres se ven obligados a trabajar para mantener lo mejor posible a sus hijos.

 

F.2. Habilidad para modelar valores psicosociales

Esta habilidad podría definirse como la capacidad de corregir, moldear y modelar comportamientos y actitudes.

Los 7 primeros años de vida de un niño son crúciales en el aprendizaje de las normas, reglas y significados culturales y sociales. Durante este periodo los padres enseñan a través de palabras y acciones (modelos, premios y castigos) modos adecuados de canalizar sentimientos agresivos y formas de conducta prosocial (ayudar a otros, respetar el turno o compartir juguetes por ejemplo).

Los padres son para sus hijos: (11)

 

1. Modelos permanentes de la vivencia con el pasado, presente y futuro histórico de la persona.
2. Modelos de las actitudes ante sí mismos, ante los demás y ante los problemas.
3. Modelos de vivencia del ejercicio de la autoridad y de la asimilación de la responsabilidad.
4. Modelos de vivencia de valores éticos, universales y del libre credo.
5. Modelos de la planificación y organización económica.
6. Modelos de la vivencia de la relación humana.
7. Modelos de la vivencia de los sentimientos de protección y seguridad.
8. Animadores culturales negativos o positivos de cada hijo.
9. Animadores del grupo familiar en cuanto comunidad que reclama la participación de todos.
10. Motivadores e impulsores de los aprendizajes más necesarios.
11. Dadores fundamentales de confianza y seguridad.
12. Correctores buenos o malos de impulsos, sentimientos y acciones negativas.

 

3. CRITERIOS DEL NUEVO ENTORNO

 

Para otorgar la custodia se debe tener en cuenta la estabilidad emocional del hogar donde va a vivir el menor. Del proceso de divorcio se pueden derivar algunas alteraciones emocionales, pero estas son comprensibles y se pueden obviar. Ej. La madre que llora y tiene temor de que le quiten a sus hijos que siempre ha amado y cuidado bien porque el padre tiene poder económico y social y tal vez le gane. Estas alteraciones no deben hacer parte de la evaluación.

 

Lo primero que hay que tener en cuenta es, como ya lo hemos dicho en repetidas ocasiones, que el entorno de los niños se altere lo menos posible, es decir que permanezca en la misma casa, en el mismo colegio, con sus hermanos, para evitar que solo deba aceptar la separación de los padres.

 

a. Con ambos padres

Se recomienda observar al menor, sin que él lo sepa, en su entorno natural para aclarar el estado de ánimo del niño y la eficacia de la comunicación.

 

b. Con la nueva pareja del padre o la madre (si la hay)

Observar si son pareja funcional o disfuncional y como se relacionan como padres con otros hijos, porque esto servirá como muestra de comportamiento de lo que sucedería con el niño del cual se estudia la custodia.

 

La consolidación de la nueva pareja, en la generalidad de los casos, es sumamente importante tanto para los que la integran como para los hijos de la anterior unión: un fuerte lazo entre los nuevos compañeros protegerá a los hijos de otra pérdida familiar y también les puede brindar un modelo positivo para un eventual matrimonio propio. (12).

 

En ocasiones los hijos, para no perder la exclusividad sobre el progenitor que formó nueva unión, o inducidos por el otro progenitor, sabotean la pareja nueva y tratan de separarla. Los hijos siempre deben tener claro que la nueva relación no los excluye, pero que no la controlan ni pueden afectarla. Una terapia de familia, en ciertos casos, es aconsejable.(12).

 

c. Con los nuevos hermanos (si los hay)

Los hermanos se constituyen como los primeros pares y amigos de los niños, y es el vínculo mas estrecho que afecta la personalidad de los mismos. El principal efecto que se produce en la interacción de los hermanos es la construcción del auto concepto de los niños. Es a través de esta relación que los niños definen sus propias características de personalidad, por medio de diferenciarse de sus hermanos, y de asumir roles individuales con funciones específicas dentro de la familia; es así como el hermano mayor asume un rol de protección respecto a sus hermanos menores, y como los menores aprenden de la interacción de los mayores a lograr permisos y ganancias respecto a los padres. (9).

 

Entre los hermanos se genera un espacio propicio para aprender a relacionarse a través de los valores como el respeto por el espacio del otro, el saber compartir tanto los objetos físicos como el amor que reciben de sus padres. Les enseña a resolver conflictos por medio de las peleas que tienen y de los acuerdos a los que llegan para lograr la convivencia armónica.

 

Si bien en algunos casos es necesario que los hijos se priven de la presencia de ambos padres en su rutina diaria, es importante mantener a los hermanos (en la medida de lo posible juntos para poder garantizar este primer espacio de socialización, del cual se van a desprender las habilidades de interacción que va a poseer cada hijo en su medio escolar y social.

 

d. Con la familia extensa de ambos padres

 

La familia no está limitada al núcleo formado por padres y hermanos. Los abuelos, los tíos, los primos y los amigos más cercanos son parte integral de lo que llamamos familia extensa. Cada una de las personas que pertenecen a este íntimo círculo agrega ingredientes a la, ya de por sí, difícil mezcla de influencias internas y externas que nutren nuestras habilidades personales e interpersonales.(13) Esto además sin contar que la familia extensa puede no ser la de ambos padres sino la de la nueva pareja (si la hay) del padre o de la madre, o de ambos en casos de divorcio. Cabe anotar que la familia extensa cumple un rol soicla importante, ella se convierte en una especie de soporte moral para el individuo y brindan apoyo y ayuda a los los miembros de la familia en muchas situaciones.(14).

 

En muchos casos la familia extensa toma los mismos prejuicios de la sociedad frente al divorcio y a los hijos de parejas separadas, dificultando el proceso de adaptación a esta nueva situación; por otro lado también algunas familias extensas facilitan este proceso, ya que, en especial en esta época, el divorcio es una situación mas común de lo que era antes.

 

En varias oportunidades los hijos de padres separados y el custodio suelen irse a vivir con alguien de la familia extensa, como los abuelos o los tíos; mas aun es aquellos casos en los que la situación económica se ve desmejorada. Esto hace que los niños deban adaptarse a otra forma de convivencia y a otras costumbres.

Evaluar la familia extensa es importante por dos razones principales: la primera por que puede convertirse en una red de apoyo que facilite el proceso de adaptación después de un divorcio, no solo a nivel emocional sino también económico; En segundo lugar por que puede convertirse en un factor generador de estrés en una situación que de por sí ya es bastante estresante.

 

Como puede facilitar el padre custodio la relación de su hijo con el otro padre

El niño es un reflejo del adulto. Si el adulto custodio asume con madurez, así mismo el niño, la adaptación del custodio explica la adaptación del niño. Si la relación entre padre e hijo es saludablemente aprovechada, ofrece al padre una incomparable oportunidad para hacer un examen de sí mismo, en procura de un beneficio mutuo. Cuando un padre se vuelve capaz de percibir y aceptar lo que ocurre en su relación con el hijo, más posibilidades tiene de darse cuenta y reconocer lo mucho que aún le queda por aprender para lograr del hijo una vida diferente de la suya.


Muchos padres varones, cuando abandonan el domicilio familiar en el momento de la separación, piensan que su influencia en esa casa va a ser escasa y tienden a considerar que la educación es una tarea de la madre, fruto de la distorsión cultural que a fin de cuenta es quien se queda con ellos. Ellos se justifican de su inasistencia relacional

También muchas veces sucede que las mujeres no son conscientes de la importancia de la función paterna, y tienden a hacerse cargo de todos los aspectos educativos de los hijos. Reforzando al padre su conducta irresponsable, liberándolo de responsabilidades, justificándolo o aislándolo

El padre custodio que sabe apoyar la relación de los hijos con el otro padre le ofrecen, estabilidad emocional a sus hijos.

Es importante, que los padres antes de proseguir en la interminable pelea personal a causa del divorcio, y olvidándose de la existencia de su hijo; tenga en cuenta, que hay que satisfacer las necesidades de su hijo, y para esto, es indispensable seguir los siguientes consejos, para así ayudar a su hijo. Cabe mencionar que aquí el psicólogo cumple una labor importantísima no solo como evaluador sino también debería cumplir con la función preventiva y educativa. (4ª)

Para que sus hijos se sientan mejor, los padres pueden:


* Hacer un plan que le permita a sus hijos ver y hablar con sus dos Padres.
* Mantener contacto con sus hijos para que no se sientan olvidados
* Hacer saber a sus hijos que tienen el apoyo de los dos Padres.
* No cancelar los planes que haga con su hijo.
* Hacer un hogar para el hijo en la casa de cada padre con un lugar para sus juguetes, ropa y otras cosas.
* Preparar a los hijos para las visitas del otro padre.
* Estar a tiempo para recibir a su hijo.
* Mantener la comunicación entre Padres abierta.
* Aprender a controlar su enojo y sus sentimientos lastimados.
* Dejar de pelear y avanzar con sus vidas.
* Utilizar la separación para resolver su rencor y sentimientos lastimados.
* Utilizar los consejos de gente profesional.

En conclusión, los padres conjuntamente pueden ayudar a mejorar la relación de cada uno de ellos con sus hijos de los cuales no poseen su custodia; y para esto, además de lo mencionado ya anteriormente, puede ayudar a sus hijos teniendo en cuentas las siguientes pautas:

* Lo mas importante es que los hijos sigan manteniendo una relación con los dos Padres. Si esto no ocurre, los hijos pueden sentirse mas y más infelices y deprimidos.
* A veces, los hijos y Padres que antes no eran cercanos pueden utilizar esta experiencia para establecer una relación más cercana y profunda.
* Los hijos necesitan mirar a sus Padres como personas razonables quienes decidieron terminar su relación de una manera cuidadosa e inteligente.
* Los hijos necesitan admirar a sus Padres y mirarlos como personas que saben echar a un lado sus diferencias para poner en primer lugar lo que es mejor para sus hijos.
* Los hijos necesitan tener el apoyo de los dos Padres. Necesitan saber que no serán olvidados.

 

Cuando los padres se separan, los hijos empiezan a sentir esos cambios en sus vidas, y esto los hace preocuparse. Los hijos pequeños sé preocupan por si van a tener que comer, ropa y juguetes. Y se preocupan por saber quien los va a cuidar.

Los hijos más grandes se preocupan si van a poder terminar su escuela y mantener sus amigos. Muchos también se preocupan por sus Padres. Se preocupan si el padre que ya no vive con ellos tendrá comida y albergue. Se preocupan si el padre se siente solo. Se preocupan si el padre que esta con ellos podrá cuidar de ellos estando solo o sola. Se preocupan por hacer lo posible para que este padre vuelva a ser feliz.

Los hijos no se sienten bien, cuando ven que sus padre:

* Comunican su enojo y dolor a través de los hijos.
* Se estancan en el pasado y reviven el dolor.
* Rehúsan ver como están lastimando a sus hijos.
* No toman el tiempo para asegurar a sus hijos.

Además los hijos necesitan saber de boca de sus padres, que va a pasar entre sus dos padres que se acaban de separar; así como también necesitan saber:

* Quién cuidara de ellos.
* Con quién vivirán.
* Dónde vivirá cada padre.
* Cuándo verán al padre ausente.
* Qué los Padres se están separando y por qué (en lenguaje apropiado y sin detalles). Que   aunque una vez se quisieron, su relación ya no esta funcionando y debe terminar. Y que en el futuro los Padres trataran de hacer lo mejor para ellos y sus hijos.

 

Es indispensable, antes de que el padre custodio suplante la imagen del padre que no esta presente; que apoye la relación de su hijo con el otro padre, y para esto, la relación de los Padres debe estar libre de conflictos o de otra manera el hijo sé sentirá desleal a un padre por querer al otro. Los Padres deben permitir que los hijos se diviertan y disfruten a cada padre. No deben intrometerse en el tiempo que tienen para cada uno.

 

Los padres en proceso de divorcio deben tener presente que entre menos cambios sufra un niño por causa del divorcio, más rápida y fácil será su etapa de ajuste. Por ello, las necesidades de los hijos deben predominar sobre los intereses de los divorciados. (15).

 

Referencias

(1) " Que es la tenencia compartida?" http://www.tenencia-compartida.com.ar/page2.html

(2) Codigo civil colombiano, ed. Legis.

(3) Corral, Serafín. "CRITERIOS EN LA ADJUDICACION DEL EJERCICIO DE LA CUSTODIA INFANTIL A FAVOR DEL PADRE". http://copsa.cop.es/congresoiberoa/base/juridica/jr28.htm Febrero 2003

(4) " El divorcio hoy" . http://usuarios.lycos.es/kidetza/divorcio_hoy.htm Mayo 6 de 2003.

(4ª) Division For Public Education. "Custodia Y Mantenimiento De Los Hijos". http://www.abanet.org/publiced/practical/sp-cjildren.html

(5) Hurlock, Elizabeth (1985) "Desarrollo del Niño". Ed. Mc Graw Hill. Mexico.

(7) Fonoinfnacia. "Indicadores De Salud Mental En Una Muestra De Madres Consultantes De Fonoinfancia" http://www.integra.cl/temas/fonoinf/Goldberg%20para%20la%20web.pdf. Febrero de 2003.

(8) Sociedad Españla para el Estudio de Estrés y la Ansiedad. http://www.ucm.es/info/seas/faq/valor_af.htm  tomado el 6 de mayo de 2003.

(9)Craig, Grace. "Desarrollo Psicológico" Ed. Prentice Hall, México, 1989.

(10) Muñoz, Ana (Directora de CAPVI. "Psicología del amor" http://www.cepvi.com/articulos/apego2.htm marzo de 2003

(11) " Que es la Familia?". www.pregunta.com  Tomado el 4 de mayo de 2003.

(12) Fundación Retoño. " El ABC de los padres separados:
cuando se forma una nueva pareja". http://www.inteligencia-emocional.org  Febrero de 2003.

(13) Ehrlich ,Marc I., Ph.D. " Familia Extensa: Las raíces que nos nutren "
http://www.pasoapaso.com.ve/motiva/motiva13.htm  Abril 5 de 2003.

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