COMO CONDUCIR INTERROGATORIOS JUDICIALES EXITOSOS

 

Ángela Tapias

Mónica Álvarez

Ángela Castañeda

 

 

La conducción de interrogatorios es una labor consuetudinaria de los fiscales, de los jueces, de los investigadores judiciales privados o del estado. Por lo tanto se esperaría que su formación contemplara un importante nivel de capacitación al respecto, lo cual no es cierto. Las autoras evidenciaron a través de entrevistas a expertos en la realización de interrogatorios, que su formación ha carecido de entrenamiento práctico en habilidades para conducir indagatorias y que los profesionales actúan únicamente con parámetros de procedimiento penal, pero con escasas instrucciones sobre estrategias de persuasión, de motivación o de comunicación.

 

Actualmente, este déficit de habilidades prácticas se suple con el uso del sentido común y la experiencia, lo cual representa un avance si se considera que en la antigüedad era frecuente el uso de coerción, de la tortura para lograr la confesión. O lo que es peor: condenarlo primero, para luego hacerlo confesar (Escobar 1987).

 

Esta situación tuvo que evolucionar hasta que finalmente surgió un procedimiento penal garantizador, respetuoso de los derechos humanos, lo cual exigió del entrevistador judicial mayor versatilidad y desempeño comunicativo y cognoscitivo en las indagatorias para buscar la verdad, para lo cual se puede asesorar de la psicología jurídica.

 

Dentro del derecho garantista también variaba la forma de conducir el interrogatorio, por ejemplo en los sistemas penales inquisitivos el interrogatorio se caracterizaba por ejecutarse privadamente y por escrito, es decir, mayor margen de preparación, de error y menor de corrección, lo que implica ventajas operativas para el entrevistador. En los sistemas penales que se desarrollan con la modalidad acusatoria, el interrogatorio esta matizado por la publicidad y la oralidad. Es decir, mayor margen de exigencia, preparación y agilidad para el entrevistador durante una indagatoria. Este sistema vigente en varios de los países de América latina evidencia aún más la necesidad de sofisticación de las técnicas para conducir interrogatorios.

 

El interrogador también se enfrenta a que los indagados que no desean colaborar, que no requieren ayuda psicológica, sino que es el funcionario judicial quien la requiere, porque desea conocer nuevos recursos para obtener información que voluntariamente no es ofrecida por el sindicado, es decir, para persuadir o motivar al imputado a que exprese.

 

Dificultades del interrogatorio obtenidas por las autoras por medio de una encuesta a entrevistadores judiciales expertos.

 

Dificultad Porcentaje

 

Negativa para hablar por parte del sindicado 58.3%

Impedimentos por parte del marco legal (coerción) 8.3%

Emociones del sindicado (ira, tristeza) 25%

Poca credibilidad hacia la justicia 8.3%

Condiciones físicas del indagado (enfermedad) 8.3%

 

Evidentemente cuando se realiza una indagatoria se propende por obtener una confesión o medio probatorio y para coadyuvar en la obtención de la información se señalan las técnicas psicológicas que optimizan la ejecución del entrevistador, las cuales se encuentran más adelante en la parte central de este documento. Entre las habilidades que juegan un papel importante en la conducción exitosa de una entrevista judicial están las de comunicación verbal y no verbal.

 

Las estrategias acá referenciadas pretenden que las personas encargadas de las entrevistas judiciales, más allá del saber procedimental técnico, aumenten sus habilidades sociales adopten estrategias aportadas por la psicología y las conviertan en habilidades comunicativas, para poder llevar a buen término los interrogatorios judiciales

 

Este documento reúne la información esencial obtenida y aportada por las investigadoras, puesto que compila los elementos teóricos básicos que aumentan la probabilidad de éxito al momento de guiar el interrogatorio.

 

Antes del interrogatorio se deben tener en cuenta la preparación del espacio físico, tomar

 

precauciones de seguridad y sobre todo la formación del entrevistador.

 

Preparación del interrogador

 

Antes de iniciar este apartado es fundamental mencionar la importancia de la actitud del entrevistador, entendiendo la actitud como una predisposición comportamental, es decir, en función de las actitudes previas, pensamientos, prejuicios, valores, será determinado el comportamiento y expresada una específica topografía conductual.

 

Si el funcionario judicial cree que el entrevistado es un "sujeto malo", que su función es "desenmascararlo" y que él debe convertirse en un "héroe justiciero", su comportamiento será abierta o encubiertamente agresivo, poco empático, y comprensivo, pues su conducta es dependiente de la actitud previa. Y es altamente probable que esta actitud y comportamiento prevalezcan, aún tras aprender las estrategias psicológicas aportadas por las autoras, pues si el funcionario no modula o modifica su actitud en contra del sindicado, lo expresará de una manera u otra.

 

Contrastando con la ilustración anterior si otro entrevistador considera que el indagado es "un ser humano común y corriente, que cometió un error", que su función es "encontrar la verdad y en ella las circunstancias de atenuación y de agravación de la falta" y que debe convertirse en un "profesional justo y objetivo" expresará fluida y auténticamente un comportamiento más empático, infundirá más confianza y espontáneamente podrá hacer uso de las estrategias psicológicas planteadas en este manual.

 

En resumen, el aprendizaje de una actitud constructiva es fundamental para el éxito alcanzado por el entrevistador, además del aprendizaje de las estrategias psicológicas más adelante trazadas.

 

Una de las preguntas que se puede hacer la persona que lea éste manual es ¿quiénes son las personas idóneas para realizar y conducir interrogatorios judiciales?. Posiblemente, Ud. Encuentre la respuesta en este apartado. Los elementos fundamentales se explican a continuación. En cuanto a formación académica general, la persona que conduce interrogatorios debe estar capacitada en derecho penal y especialmente en procedimiento penal. Esta formación es indispensable, pero no suficiente, ya que el procedimiento judicial previsto para conducir los interrogatorios, no incluye las estrategias de comunicación que son las que principalmente facilitan el éxito en la obtención de mayor y mejor información. La mayoría de los interrogadores desarrollan estas habilidades comunicativas a lo largo de su experiencia, según los resultados de las entrevistas, lo cual no excluye que el interrogador reciba capacitación académica y entrenamiento en habilidades de comunicación, motivación y persuasión y en las estrategias referenciadas acá por las autoras.

 

Con base en lo anterior es importante decir que aprender con la experiencia demanda demasiado tiempo y con frecuencia trae consigo un elevado costo de error, es decir, mientras aprendieron erraron, y un error judicial tiene consecuencia per se. Por esta razón es de suma importancia tener en cuenta que los seres humanos pueden aprender de diversas formas, incluyendo las estrategias de capacitación y los cursos de entrenamiento. Dentro de la capacitación se pueden encontrar mecanismos que brinda la psicología de la conducta modelamiento, moldeamiento, etc.

 

En cuanto a preparación para el interrogatorio en particular, el entrevistador debe hacer la lectura del expediente, hacer un plan de entrevista, teniendo en cuenta el tipo de preguntas, apropiados para obtener nueva información y corroborar con la que ya se cuenta. Es importante incluir primero en el plan la realización preguntas para establecer la empatía, en segunda instancia narración libre del hecho, luego preguntas abiertas y finalmente preguntas cerradas. Además el entrevistador debe seguir un orden ascendente de prioridades y contenidos, debe ir desde las preguntas menos relevantes, menos graves a las relevantes y difíciles, con el objetivo de obtener información progresivamente, mantener el mayor tiempo posible de obtención de información, disminuir la prevención del imputado y evitar al máximo que por los altos niveles de ansiedad o por la gravedad del asunto se quede callado.

 

El interrogador de tener en cuenta su comportamiento durante la entrevista. Esto implica tener presente su actitud frente al entrevistado, no formarse prejuicios que lo lleven a desarrollar la entrevista de manera que pierda la objetividad.

 

Así mismo, debe poseer ciertas características personales, tales como autocontrol, firmeza, seriedad, entre otras. Un aspecto muy importante que debe tener en cuenta el interrogador es la personalidad del interrogado, para evaluar sus áreas vulnerables y así motivarlo a que confiese.

 

Estrategias psicológicas para conducir interrogatorios.

 

Para ser un entrevistador judicial exitoso, es necesario desarrollar habilidad socio - cognoscitiva, percepción e interpretación social, aprender a percibir claves sociales sutiles, para saber cuando es adecuado preguntar o decir esto y no lo otro. Anteriormente se mencionó la importancia de la actitud, también de origen cognoscitivo, ahora se reitera el aspecto socio cognoscitivo, como esencial para el uso de estas estrategias, pues no basta con enseñar como moverse o que decir, la habilidad social real es más compleja, requiere toda una reestructuración cognoscitiva y todo un entrenamiento presencial y retroinformado. Con esto las autoras pretenden dejar por sentado que las estrategias planteadas a continuación son fundamentales, pero no suficientes para garantizar la eficacia del interrogador, quien quiera aprehenderlas realmente no puede expresar conformidad con solo leerlas, debe someterse a un proceso complejo de entrenamiento.

 

No obstante las estrategias sintetizadas y operacionalizadas que se presentan a continuación son el eje central para asegurar el éxito en las indagatorias judiciales.

 

Establecimiento de la empatía

 

La empatía no depende únicamente de la capacidad para identificar las emociones de alguien más, sino también de la propia capacidad para ponerse en el lugar de la otra persona y experimentar una respuesta emocional apropiada (Morris, 1997). Para desarrollar esta habilidad tenga presente las siguientes claves

 

1. Acentuar la cabeza hacia delante de forma leve y de ser posible acompañarla con verbalizaciones como aha!, entiendo, veo, entre otros.

 

2. Tenga en cuenta los movimientos de sus manos, las cuales deben moverse de forma tenue y apoyar lo que se está diciendo, en pocas palabras ser coherente.

 

3. Mantenga contacto visual de forma permanente.

 

4. Proporcione tranquilidad de forma verbal, normalizando el problema p.e.j "entendemos que su situación es difícil…".

 

5. Inclínese hacia delante demostrando proximidad.

 

6. Pregúntele las razones del porque lo hizo

 

7. No demuestre reacciones ni positivas ni negativas ante la confesión.

 

Justificación moral de los actos.

 

Los agentes judiciales deben apelar a los motivos personales más profundos de los interrogados, para obtener la información más relevante del suceso, ofreciendo justificaciones morales a su mala conducta, brindando excusas psicológicas, atribuyéndolo a factores externos o internos del interrogado. Por tal razón es importante tener en cuenta que durante el interrogatorio no se debe atacar al indagado, pues esto tendría efectos adversos durante la obtención de la información, el indagado no sentiría confianza y administraría poca información p.ej. "Entiendo que Ud. violo esa mujer por demostrarle su afecto" (Skolnick & Leo, 1992), o mejor aún, "ud. se acercó a ella porque la quería, no porque quisiera o planeara lastimarla", es decir, que el manifestar comprensión hace que la otra persona sienta confianza y tienda a comunicarse más. Sin embargo, esto no significa que la comprensión expresada por el entrevistador justifique los actos del imputado.

 

La clave de esta estrategia es hacerle ver al interrogado que es comprendido, más no que se justifican los hechos.

 

La responsabilidad no es suya

 

Suele ser útil hacer una crítica sobre la aparente responsabilidad de la víctima, como son su imprudencia, provocación o negligencia, lo que vehiculiza que la responsabilidad jurídica disminuya, y así se puede ahondar en el suceso, p.ej. "tal vez por lo que la mujer iba con ropa muy ligera y provocativa Ud. No se pudo contener". Esta técnica es similar a la justificación moral de la ofensa, se diferencia porque ésta hace referencia a la persona como tal, desvía la culpa hacia otro, mientras que la justificación moral está dirigida a los hechos (Clemente, 1987& Escuela de las Américas, 2001).

 

Juego de roles

 

En esta estrategia el interrogador se pone de acuerdo con el indagado y finge ser una persona significativa para el interrogado, con el objeto de generar mayor confianza y así conseguir que éste haga su confesión, por ejemplo piense que soy un buen amigo suyo. En algunas ocasiones puede jugar el rol o tomar las características de un familiar (amigo, hombre, mujer, esposa, hijo, madre, padre, etc), también el de ser un policía bueno o malo (Skolnick & Leo, 1992). Se debe tener en cuenta que ésta intervención ha de realizarse con instrucciones previas y funciona solo con ciertas personas (para las que demuestran interés por sus familiares), no con todas.

 

Apelar al orgullo y al ego.

 

En esta técnica es fundamental primero elevar el ego del entrevistado, mostrarse humilde ante él y luego de enaltecerlo Esta técnica es efectiva también con personas que tienen sentimientos básicos de inferioridad o inseguridad.. Una deficiencia real o imaginaria en el carácter del sospechoso, su organización o nacionalidad puede proporcionar un punto de partida para este tipo de acercamiento. El interrogador podrá mostrar cierto sarcasmo hacia el sospechoso, su país, su organización terrorista o clandestina, haciéndolo parecer un cobarde. Podrá ridiculizar los esfuerzos y objetivos ocultos del país del sospechoso para hacer que éste se defienda o conteste de forma brusca como respuesta (Clemente, 1987& Escuela de las Américas, 2001). Ejm: ¿"Ud. Posee autoridad sobre sus subordinados? R: SI ¿Todas sus órdenes siempre son cumplidas? R: Si. ¿Alguna vez uno de sus soldados ha llevado a cabo alguna operación sin informarle? R: No nunca. Será posible que alguien haya ignorado sus órdenes y faltado a las normas y a usted? R: No. Tal vez alguien se burla de usted y lo hizo. R: Eso es imposible. Entonces fue usted quien cometió el atentado! R: Si!

 

Apelar al temor.

 

El juego con las creencias, inhibiciones, supersticiones y el temor del sospechoso es efectivo cuando se emplea con habilidad. Avergonzarlo puede ser otro procedimiento de carácter cognoscitivo para lograr una versión veraz; "supongamos que Ud. Es inocente o que es culpable; si es inocente no pasará nada, pero si es culpable Ud. como se sentiría si fuera condenado a 40 años de prisión y rodeado de compañero violentos? Es mejor que coopere para evitar situaciones indeseables" (Clemente, 1987& Escuela de las Américas, 2001).

 

Odio y venganza.

 

Según Escobar, (1987), el interrogador puede utilizar sugerencias ingeniosas que hagan referencia a una traición y confesión por un cómplice; lo cual facilita la maniobra de una persona en contra de otra, p.ej. "¿Ud. que haría si supiera que uno de sus cómplices ayer habló con nosotros y nos contó ciertas cosas?"

 

La técnica de comprensión por confesión o del ¿Por qué lo hizo?

 

Esta técnica solo se utiliza después de que el indagado ha confesado su participación en el ilícito. Es útil porque se requiere que posterior a la aceptación de la responsabilidad del imputado, el funcionario competente debe determinar la veracidad de la misma y averiguar las circunstancia de la conducta punible, incluso es posible que descubra nuevos hechos y nuevos implicados Una ventaja de esta técnica puede ser que el interrogado mencione la causalidad del ilícito, pensado en que así aminorará su responsabilidad penal. Durante esta se sugiere mantener una escucha empática y estabilidad emocional ante las respuestas; p.e.j: interrogado: si esta bien yo entre en la casa, saque todo lo que pude y además abuse de la señora. Interrogador: ¿Por qué si ya había obtenido lo que tenía, qué necesidad tuvo de acceder violentamente hacia la señora?

 

Acercamiento de tiro rápido.

 

Según Escobar (1987) esta técnica puede ser usada con interrogados habladores y arrogantes, consiste en que el interrogador hace preguntas y proporciona diferentes versiones para confundirlo y colocarlo a la defensiva, dándole poco tiempo para que prepare o explique sus respuestas inconsistentes, haciéndolo tornar impaciente, frustrado, airado y temeroso. En la mayoría de los casos el sospechoso comenzará libremente a hablar en defensa propia revelando más de lo que se había propuesto. Asimismo, el interrogador irá de un tema a otro rápidamente, creando duda en la mente del sospechoso. El interrogador que utilice ésta técnica deberá ser una persona capaz de pensar clara y rápidamente, expresándose sin titubeos, además de tener una amplia gama de experiencia en la materia y un buen dominio del caso, p.e.j: "¿Ud. Conoce de armas? ¿Ud. Tiene un arma?; ¿La ha utilizado alguna vez?; ¿ cuantas veces la ha disparado?".

 

Acercamiento de futilidad

 

El interrogador convence al interrogado de que es inútil que retenga la información, se usa con más frecuencia cuando la evidencia que existe contra el sospechoso es abrumadora, p.e.j: "Encontramos algunos documentos que lo relacionan directamente con el hecho. No trate de evadir su responsabilidad, pues todas pruebas lo incriminan". El interrogador, presenta en una forma lógica y firme la evidencia y la información real de los antecedentes que conciernen al sospechoso y su participación, para probar que cualquier resistencia que oponga es inútil y que su única salvación depende de la cooperación que le ofrezca al interrogador.

 

Para usar esta estrategia el interrogador no puede jugar el papel de adivinador, debe basarse en hecho certeros e inicia el procedimiento con preguntas cuyas respuestas ya conoce; cuando el entrevistado titubea o da respuestas falsas, el interrogador responde el mismo en forma completa y exacta, mostrando una paciencia fingida, sarcasmo o ira, por ejemplo: "se que cuando Ud. salió del aeropuerto, lo recogió su chofer, tan extraño que diga que no hay más testigos o es que su chofer es ciego?" A través del uso cuidadoso de un número limitado de detalles conocidos, un buen interrogador puede convencer a un imputado de que toda la información que le concierne es bien conocida. Cuando el sospechoso empieza a dar respuestas veraces, el interrogador introduce preguntas cuyas respuestas no se conocen.

 

Apelar a la conciencia

 

Se le debe informar del interés del oficial en conocer los motivos del sospechoso y la necesidad de saber toda la verdad sobre el asunto, se le debe explicar que el interrogador no tiene deseos de engañar al interrogado para que admita algo que no hizo, algunas de las afirmaciones que pueden ayudar al sujeto durante el interrogatorio son: "no es usted la primera persona que se ha encontrado en dificultades; sin embargo, no hay razón para decir mentiras", " la sociedad puede perdonar a una persona sus equivocaciones; pero no acepta las mentiras, hipocresías o cobardías", "todos cometemos errores, pero lo menos que una persona puede hacer es tratar de rectificarlos", "la verdad es lo único que deseamos y entendemos, ¿por qué no descargar su conciencia sin tener sentimientos de culpa?".

 

Para finalizar esta sección de estrategias verbales también se recomienda el uso de estrategias no verbales como el uso de la cortesía, la escucha ininterrumpida, la estabilidad emocional ante las respuesta, evaluar el Contagio del sujeto, observar preguntas y comentarios espontáneos. Y por supuesto profundizar en el entrenamiento de estas técnicas lo cual puede hacerse poniéndose en contacto con las autoras, quienes tienen operacionalizadas con mayor detalle cada una de estas estrategias.

 

Es inevitable concluir sin desaconsejar otras estrategias por contradecir la ley procesal y los derechos humanos como el Cambiar la identidad, fabricar evidencia, usar promesas e

 

interrogatorios continuos, hostigamiento, alteración de la naturaleza de la ofensa.

 

Las técnicas expuestas en este manual, son una guía para conducir los interrogatorios y así obtener información veraz, teniendo como referente la buena aplicación de las mismas. Cabe anotar que es el estilo de cada interrogador el que marca y define las pautas, ya que así como existen diferencias en cada indagado, sucede lo mismo con los interrogadores.

 

Una recomendación para esta investigación o una línea de la misma es que las técnicas deben aplicarse para determinar su validez y en caso tal realizar las modificaciones que se consideren necesarias para su mejora. De todas formas es importante mencionar que es tarea de todos avanzar en la investigación del área jurídica para poder dar solución a los vacíos científicos existentes y de esa forma aportar desde la psicología jurídica postulados que pueden ir en pro del conocimiento y avance de la justicia.

 

Referencias

Adams, S (2002) Criminal confessions overcoming the challenges. FBL Law Enforcement Bulletin 71 (11), 30 – 37.

Baxter y Bain (2.000) Interrogative suggestibility: The role of interviewer Behaviour. Legal and criminology psychology (5), 123 – 133.

Clemente, M. (1997) Fundamentos de psicología jurídica. Madrid – España. Ed. Pirámide.

Escobar, R. (1987) El interrogatorio en la investigación criminal, Buenos Aires Argentina, Ed. Universidad.

Escuela de las Américas (2001) Manual de interrogatorios, Disponible en Internet.

Herrera, B. (2002) La prueba: homenaje al maestro Hernando Devis Echandía. Primera edición. Colombia. Ed. Universidad Libre.

Inbau, F. (1999) Legal pitfalls to avoid in criminal interrogations Journal of criminal law & criminology (89), 1363 – 1369.

Leo, R. (1996) Criminal law: Inside the interrogation room. The journal of criminal law & criminology.86 (2), 266-303.

Skolnick, J & Leo, R (1992) The ethics of deceptive interrogation Criminal justice ethics 3-12.

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